Actualizado hace: 3 horas 50 minutos
Portoviejo
Ser bombero le ha mostrado hechos que jamás olvidará

Ser bombero es una labor que a Darwin Carranza le ha permitido presenciar escenas fuertes, que han marcado su vida.

Viernes 29 Marzo 2019 | 11:00

 Y es que además de prevenir, controlar y apagar incendios, él apoya a la ciudadanía en casos de inundaciones y accidentes vehiculares.

En sus 16 años como bombero de Portoviejo, Darwin comenta que le ha tocado “ver de todo”, incluso cuerpos mutilados.
De este último recuerdo señala que hace tiempo, en la vía Manta-Portoviejo, se registró un accidente en el que las víctimas quedaron tendidas a un costado de la vía, bañadas en sangre y con algunas de sus extremidades regadas.
Ver esta escena lo marcó tanto, que todavía no la puede borrar de su mente.
Más experiencia. Entre las experiencias que más recuerda también está la explosión de un camión que transportaba cilindros de gas.
El hecho se registró en la misma vía Manta-Portoviejo, pero en años distintos.
“Eso ocurrió una noche y los cilindros caían del cielo como bombas de guerra, era una lluvia de metal envuelto en llamas que caía a la tierra”, dice el bombero.
Producto de la explosión, los restos de cilindros terminaban en los techos de las casas, lo cual alarmó a la comunidad.
Darwin dice que al ver la dimensión del problema, el equipo de bomberos que lo acompañaba se tuvo que poner a buen resguardo, ya que los pedazos de metal podían lastimar a alguien.
Entrega. Mientras la explosión seguía, Darwin decidió no quedarse de brazos cruzados y empezar a actuar, pues sabía que en medio de tanta desgracia alguien necesitaría de su ayuda.
Es así como encontró a una persona sin su pierna.
“La llevamos al hospital, pero ya fue demasiado tarde, había perdido mucha sangre y murió”, indica el bombero oriundo de San Clemente, Sucre.
Darwin señala que la labor de un bombero es arriesgada pero emocionante y que eso le da un toque de curiosidad para descubrir lo que les espera.
Dice que diariamente se levanta con la mentalidad de que Dios lo seguirá bendiciendo y le permitirá ayudar a quienes estén en apuros.
El protagonista de esta historia concluye diciendo que la mejor recompensa que pueden recibir es un “gracias”.
“Además del abrazo de mis hijos y mi esposa que me esperan en casa”, añade.
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