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Salud
¿Pagamos dos veces por los medicamentos que compramos?

Hasta que un medicamento nuevo llega a las farmacias hacen falta años (a veces décadas) de investigación básica y clínica. Un largo y caro proceso que en su mayor parte se costea con fondos públicos pero que al final solo da beneficios a la industria farmacéutica.

Domingo 24 Marzo 2019 | 10:47

Pero además de costoso, este modelo de desarrollo de medicamentos es “socialmente injusto” porque obliga a los ciudadanos -y especialmente a los gobiernos- a pagar dos veces por los fármacos, primero con los impuestos que sostienen la investigación biomédica y después con el precio de mercado, denuncia el científico Wolfang Link en un artículo de opinión publicado en The Lancet Oncology.

Asesorado por el economista estadounidense Dean Baker, el artículo del Dr. Link -investigador del Departamento de Biología del Cáncer en el Instituto de Investigaciones Biomédicas “Alberto Sols” (CSIC-UAM)- advierte de que en la última década el desarrollo de nuevos medicamentos ha cambiado en detrimento del consumidor.
Y no es el único que lo piensa.
Actualmente, la llegada de un nuevo medicamento al mercado es el resultado de un duro (y largo) trabajo de investigación científica que, durante años y a veces décadas, se ha dedicado a estudia los mecanismos moleculares implicados en una enfermedad para identificar y validar una diana farmacéutica.
Esa ardua tarea recae principalmente en las universidades y organismos públicos de investigación (OPI) que se financian con fondos públicos, explica el científico.
Sin embargo, el resultado de este vasto conocimiento suele ir a parar a las farmacéuticas que han optado por “una especie de subcontratación de los laboratorios pertenecientes a OPIs” y que son las que, finalmente, desarrollan y sacan al mercado el nuevo medicamento con altísimos márgenes de beneficio.
La industria farmacéutica justifica los altos precios de algunos medicamentos con la inversión en I+D y el alto riesgo que supone el desarrollo de fármacos, “y es cierto”, apunta el Dr. Link, pero también lo es que la parte más arriesgada del proceso se hace con investigación financiada con dinero público.
Según datos de la patronal Farmaindustria, cerca del 60% de los 1.147 millones de euros destinados por las empresas farmacéuticas a la I+D en 2017, esto es 662 millones, financiaron ensayos clínicos y 131 millones, investigación básica.
Para Link, el caso es especialmente grave en los tratamientos contra el cáncer, que son prescritos en el Sistema Nacional de Salud y, por tanto, pagados íntegramente por la Seguridad Social (y en menor medida por las aseguradoras de la sanidad privada).
 
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