Actualizado hace: 54 minutos
Antonio Velásquez Kuffó
Agenda de desarrollo

Jueves 16 Agosto 2018 | 07:00

Con la “Ley de Fomento Productivo” y de “Desarrollo Económico”, aprobada  recientemente, es propicio aprovechar los incentivos tributarios y arancelarios de la misma, al igual que las facilidades crediticias y tecnológicas en capacitación, como ya se lo ha empezado a viabilizar con un crédito externo del BID  (Banco Interamericano de Desarrollo) por USD 600´000.000,00, que será para inversión y producción a favor de los nuevos emprendedores en la Economía Popular Solidaria.

Es instrumentada por el gobierno de turno y su política pragmática de economía abierta, a fin de que la población dependa menos del paternalismo estatal y en cambio vaya saliendo de la pobreza, situada en el 23,7% junto a la extrema pobreza en el 8,6%, según el INEC  (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) de junio del 2016. 
Lo mismo, con las pequeñas y medianas empresas que idénticamente serán apoyadas para que puedan recuperar su producción y productividad, como se aspira con la esperada reactivación productiva para llegar a superar la actual recesión económica, ocasionada por el desempleo al haberse perdido anteriormente 500.000 puestos de trabajos por la falta de inversiones en el aparato productivo.
De ahí que para hacer más productiva a nuestra provincia, me permito proponer la elaboración de una agenda de desarrollo, con su respectivo sustento económico en investigación de mercado, análisis y diagnóstico financiero, cual racional planificación que permita optimizar los recursos naturales y materiales disponibles, a fin de orientar debidamente definiendo puntualmente las  estrategias de inversión más aconsejables. O sea, priorizando las necesidades para invertir y producir en áreas económicas más requerida, incluso atrayendo capitales extranjeros
 Así también, con la legislación incluida sobre las nuevas inversiones en los sectores públicos y privados, para la conformación de empresas de economías mixtas. Igualmente, hay que sacar provecho del aporte del capital estatal y desarrollar proyectos productivos de más alcance, pudiendo ser en la modalidad de crear Zonas Económicas Especiales de Desarrollo, especialmente en la agro-exportación de productos no tradicionales; dándole valor agregado para no continuar vendiéndolos en su estado original como materias primas. 
Tal sucede, por ejemplo, con las 1’200.000 reses de carne que hasta el año 2000 (meses antes de la dolarización) teníamos de acuerdo a boletines agropecuarios del MAG (Ministerio de Agricultura y Ganadería) y que hoy día, a falta de datos actualizados, se calcula que ya tendríamos unas 1´800.000 como mínimo. Que tampoco se las ha aprovechado para su procesamiento y faenamiento tecnificado a través de camales frigoríficos agroindustriales, saliendo dicha producción en pie por la frontera de Colombia y Perú. Asimismo, algo parecido con la gran producción de cítricos en nuestra zona norte; y en lo pesquero industrial por existir en Manta la mayor flota de barcos atuneros y de pesca artesanal en el país, entre otras fortalezas que tiene nuestra rica región en su producción diversificada. 
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