Actualizado hace: 44 minutos
Ha sido la partera de ‘medio mundo’

Maritza Macías lleva 38 años como enfermera en el centro de salud de San Pablo de Pueblo Nuevo, sirviendo con dedicación.

Viernes 10 Agosto 2018 | 06:00

Es que ella no ha escatimado esfuerzos por atender un paciente y durante toda su carrera fue la preferida por las parturientas de la comunidad.

Dice haber sido la primera en tocar a un niño recién nacido, pero en cambio nunca tuvo la felicidad de tener en sus manos a un hijo propio, hasta que llegó Angi Licette, una sobrina a quien adoptó y que con el paso del tiempo se convirtió en su niña adorada, la luz de sus ojos. Licette tiene actualmente 29 años de edad y es arquitecta de profesión.
Hace dos años Maritza tuvo la experiencia más traumática de su carrera profesional. Un día llegó al centro de salud una mujer embarazada de 27 años de edad, con los signos de estar a punto de traer un niño al mundo.
 
Arduo. Maritza recuerda que el bebé nació bien, pero horas después la mujer comenzó a tener fuertes dolores y el panorama se puso complicado. Todo hizo indicar que la mujer tenía lo que se denomina “útero invertido” y eso provocó las complicaciones luego del alumbramiento.
Maritza dijo que la señora fue trasladada a Portoviejo en una ambulancia y a las 5 horas del día siguiente falleció. La experimentada enfermera comentó que fue la experiencia “más horrible en sus 38 años como profesional de esa rama”.
 
“Doctora”. Los conocimientos de Maritza nadie los ha puesto en duda en la comunidad, por lo que para todos ella es la “Doctora” del centro de salud.
Lorena Alcívar, quien es parte del grupo TAPS (Técnicos en Atención Primaria en Salud), comentó que muchos parroquianos cuando llegan al centro lo primero que preguntan es por la “Doctora” Maritza, ya que antes han sido revisados por ella y les ha dado solución a sus problemas. 
 
Dedicada. Tanta es la fama de la “Doctora”, que muchos políticos le han “coqueteado” para que participe en las próximas elecciones, pero ella le has dicho que no, que prefiere seguir en la atención a los nativos de la zona porque de esa manera les es más útil. 
Maritza sostiene que ama lo que hace y que ese trabajo que lo inició cuando tenía 19 años no lo piensa dejar así de improvisto. Ella recuerda las madrugadas que ha tenido que abrir el centro de salud o subir a caballos para laborar.
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