Actualizado hace: 9 horas 12 minutos
BOLIVIA.
Cambian vidas con zapatitos mágicos

Un paso puede convertirse en un logro impensable, un sentimiento que comparten niños afectados por el pie equinovaro.

Lunes 06 Agosto 2018 | 05:00

Esta es una malformación congénita que provoca la rotación de los pies hacia el interior, hasta que el milagro de “Mis zapatitos mágicos” llegó a La Paz.

Desde el 2016 este programa gratuito de la alcaldía de La Paz, que se desarrolla en el Hospital La Portada, ha ayudado a 70 niños y ha diagnosticado a más de 250 de una deformidad de la que se desconoce el origen. 
El programa está encabezado por el doctor Julio Deither Torrejón, quien cada jueves pasa consulta en el área de pediatría e implementa el método Ponseti con grandes resultados.
Ignacio Ponseti fue un médico español especializado en ortopedia que desarrolló en la Universidad de Iowa (Estados Unidos) el tratamiento del pie equinovaro que ha recibido su nombre.
 
>proceso. Al doctor le “ha cambiado la vida” ver la sonrisa de los niños al empezar a caminar tras el tratamiento de yesos, cirugía y ortopedia, las tres fases del método.
“La primera fase son las manipulaciones, que varían entre los seis y ocho yesos. Con el piecito ya plantígrado, hacemos la tenotomía, un cortecito en el tendón de Aquiles”, explicó Torrejón. 
A este proceso se suman nuevos yesos que concluyen con la colocación de unas botas especiales para dormir y caminar, lo único que no está cubierto por el hospital.
El precio total del tratamiento rondaría unos 3 mil dólares por paciente, sumado a lo que las familias aportan para los “zapatitos mágicos”, sobre 100 dólares si son nacionales y casi 300 si se importan de Estados Unidos.
Las familias se aglomeran en el pasillo esperando su turno para que el médico obre el milagro de recolocar los pies de sus pequeños, un proceso que se demora debido al minucioso trabajo de colocar los yesos que el doctor y su enfermera realizan mientras entretienen a un muchacho.
El galeno recomienda comenzar el tratamiento lo antes posible, sobre la tercera o cuarta semana de vida del bebé, ya que en ese momento es más sencilla la manipulación de los ligamentos y del hueso astrágalo.
Brigitte Lema es una madre que lleva un año remitiendo a su pequeña a la consulta y ya puede ver los primeros resultados. 
Su niña ya puede correr con otros niños, algo que cuando nació nunca pudo imaginar.
Esta esperanza se mantiene para muchas otras familias llegadas de todo Bolivia, que escucharon hablar del proyecto municipal y que comenzaron el método Ponseti. 
El próximo 5 de agosto lanzarán una campaña de financiación para ayudar a muchas familias a finalizar el tratamiento con éxito. 
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