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El retorno de la FOL (I)
El retorno de la FOL (I)
Por: Pedro Vincent Bowen
pedrovincent@yahoo.com

Domingo 05 Agosto 2018 | 04:00

Con vaselina, el Gobierno de Lenín II acaba de autorizar (suavecito) el regreso del Puesto de Operaciones de Avanzada de Estados Unidos (FOL) al Ecuador, que operó durante diez años (1999-2009) desde el aeropuerto Eloy Alfaro de Manta, ante la incontrolable avalancha actual del narcotráfico que se está adueñando de las rutas aéreas, marítimas y terrestres de nuestro país, rumbo al mercado consumidor del exterior. Desde luego, el convenio de ahora es diferente al convenio anterior, en cuanto a que la Constitución (Art. 5) vigente prohíbe la instalación permanente de bases militares en suelo ecuatoriano, tal lo comenta el ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín.

El acuerdo señala, expresamente, que ambos países convienen en la creación de una Oficina de Cooperación de Seguridad (OCS), “con la finalidad de que venga un avión que nos permita obtener inteligencia y retornar a USA; es decir, una presencia de tres o cuatro días, de tal manera que no haya la idea, en ningún concepto, de que se haga aquí una base extranjera instalada”. El proceso es responsabilidad de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) y el Comando Conjunto para que la presencia estadounidense sea específicamente para obtener y entregar información que va a servir a los ministerios del Interior y de Defensa, según las fuentes oficiales.
Y aunque los términos anteriores y los actuales son aparentemente diferentes, la finalidad final es la misma, como se dice en el argot popular: “el mismo perro con diferentes pulgas”, dado a que el trabajo que deberá realizar la neo FOL, con sus siglas actuales OCS, es el mismo: controlar, detectar, vigilar e informar a las autoridades ecuatorianas los movimientos del narcotráfico en las áreas que son monitoreadas tanto en aguas nacionales como internacionales, mediante el uso de satélites y aviones especiales equipados con radares (AWACS) que vuelan de 20.000 a 27.000 metros de altura con una cobertura de 360 grados y en conexión directa con sus bases ubicadas en Key West ( Florida-USA).
Pero (el infaltable), con la diferencia de que los gringos, lamentablemente, no podrán utilizar ahora, de manera permanente, una base aérea ecuatoriana, como lo hizo la FOL, sino que solo aterrizarán para reabastecerse en cualquiera de los aeropuertos en donde intercambiarán con sus pares criollos la información obtenida durante sus recorridos aéreos. Digo, y repito, lamentablemente, porque durante el tiempo que permanecieron en el aeropuerto de Manta invirtieron alrededor de $ 80 millones en equipamiento, adecuación de hangares, oficinas, lugares de esparcimiento y de atención médica para su personal y la ampliación y mantenimiento de las pistas, que en su momento fueron catalogadas como las mejores de Sudamérica; y que hoy, por desdicha, se encuentran en no óptimas condiciones, al igual que su terminal disminuida a su mínima expresión, en galpones a los que sólo les faltan los pollos, a decir de Wacho León. (Continuará)        
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