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Tema del día
Un sueño llamado cuartel

Ailis Revelo fue una de las 50 mujeres escogidas para ser parte del servicio militar en el Fuerte Marco Aurelio Subía, en el sur de Quito.

Domingo 05 Agosto 2018 | 11:00

 Ayer llegó desde Carchi, y logró posicionarse entre las primeras de dos filas de más de 500 metros.

Ailis tomó la decisión de alistarse en cuanto supo que se abrían los cupos a mujeres.
“Siempre me pareció muy bonito pertenecer a esta institución, aprender un poco más, tal vez reforzar nuestros valores, los que nos enseñaron nuestros padres”, dijo a la agencia de noticias Efe.
Muchas de las aspirantes, sobre todo aquellas que llegaban de otras ciudades, comenzaron a hacer cola desde el viernes, con el fin de poder acceder a los primeros puestos de la fila.
Con sus ojos llenos de lágrimas y acompañada de sus padres, Ailis cuenta su ilusión en poder permanecer en el Ejército, quizás hasta llegar a cursos de oficiales.
Una aspiración compartida por otras jóvenes que comenzaron esta nueva etapa en las filas de un Ejército.
 
La primera vez. Ayer fue un día histórico para las Fuerzas Armadas. Cientos de mujeres entre 18 y 22 años se concentraron frente a cinco bases militares del país donde comenzó el alistamiento para el servicio militar voluntario femenino.
El primer cupo incluye a 199 chicas, 50 debían ser reclutadas en Quito, otras 74 en dos bases de Guayaquil, otro medio centenar en Cuenca y otras 25 en Manta.
En base a su constitución, Ecuador anunció su intención de abrir el servicio militar voluntario a mujeres el pasado 24 de febrero.
Ese día, el presidente Lenín Moreno aprovechó un desfile militar para evocar la figura de Manuela Sáenz, una patriota quiteña reconocida por la historia independentista.
Subrayó que las Fuerzas Armadas son una de las instituciones “más queridas del país”, y que se han ido modernizando y abriendo camino al cambio que marcan los nuevos tiempos, por lo que no debe haber ningún tipo de distinción, mucho menos de género.
El coronel Hugo Gómez Pozo, comandante de movilización en el fuerte quiteño, explicó a Efe que en las Fuerzas Armadas ya hay mujeres, pero su entrada ha sido siempre desde las escuelas profesionales, nunca reclutadas para el servicio voluntario.
Precisó que las nuevas reclutas trabajarán fundamentalmente en cuestiones administrativas, “con todo el régimen militar como un conscripto”.
En Santo Domingo también hubo mujeres que aspiraban por un cupo, pero se llevaron una sorpresa al recibir una negativa al ingreso de la Unidad Educativa Madre Laura, sitio donde se llevó a efecto el acuartelamiento. 
Y es que Santo Domingo no estaba dentro de las ciudadades donde se tenía que realizar el acuartelamiento femenino.
Ecuador canceló el servicio militar obligatorio desde el 2009. Desde entonces los cupos abiertos para la prestación voluntaria eran únicamente para hombres.
 
Solo hombres. Uno de los primeros en llegar ayer al colegio Madre Laura fue Néxar Cedeño. 
“Siempre he anhelado seguir una carrera militar”, decía mientras formaba fila en uno de los pasillos del plantel.
Se graduó este año del colegio y no dudó en perseguir su sueño. Soportó el frío de la madrugada y logró pasar las pruebas físicas. 
Jerson Quijije, vive en la asociación Mujer Trabajadora y llegó el viernes a las 11h00 a la Madre Laura.
“Cuando yo llegué ya habían otros 40”, explicó. Él estuvo acompañado por un primo y unos amigos, quienes también aspiraban un cupo. 
Su familiar no pudo entrar porque tenía más de 22 años y sus amigos fueron enviados a batallones en Cotopaxi y Quito.  
Byron Chiluisa, jefe del Centro de Movilización de Santo Domingo dijo que el proceso empezó a las siete de la mañana y convocó a unos dos mil jóvenes.
“En los últimos llamados ha habido más concurrencia, especialmente de las señoritas que han querido ingresar al servicio militar”, explicó.
El oficial no descartó que en las próximas convocatorias las mujeres se puedan acuartelar en Santo Domingo, pero “por ahora es un plan piloto solo en cuatro ciudades”. 
A nivel local se aperturaron 256 cupos. Los jóvenes de entre 18 y 22 años debieron cumplir un proceso de revisión de antecedentes, examenes médicos, dentales y una prueba de VIH.
Los escogidos irán al centro de inducción situado en el Cuerpo de Ingenieros Montúfar, en el Fuerte Zapador, para un periodo inicial de reclutamiento. 
Luego serán trasladados a los batallones 68 (Cotopaxi) y 69 (Chimborazo) durante otros nueve meses.
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