Actualizado hace: 9 minutos
HERENCIA ANCESTRAL.
Los últimos flauteros de Cochasquí

Pedro, José Ramón y Alejandro son los últimos flauteros de Cochasquí, quienes tocan y bailan acompañados de mujeres.

Domingo 05 Agosto 2018 | 04:00

Estos hombres del cantón Pedro Moncayo, provincia de Pichincha, entonan las melodías que sus antepasados tocaban en época de fiesta, publica diario La Hora.

 
>Llevan a la paz. Las notas musicales que salen de sus flautas, construidas con carrizo y que van acompañadas de las que surgen de la caja y el bombo, no son tristes ni alegres, más bien simulan a los sonidos que provoca el viento en un campo abierto. Todo esto invita a realizar un viaje imaginario hacia un verdadero ambiente de paz y tranquilidad. 
“Nuestra música es antiquísima y se está perdiendo, porque los jóvenes ya no quieren aprender a tocar la flauta”, lamenta Pedro de la Cruz, de 60 años.
Él es el más joven del grupo, formado en la actualidad por hombres (un quinto ya solo les acompaña y no toca), la mayoría de ellos de una misma familia.
Pedro de la Cruz es la primera flauta, José Ramón Chichaiza es la segunda, Alejandro de la Cruz Chicaiza toca la caja y Rafael de la Cruz se encarga del bombo.

>Llamado. A pesar de haber intentado transmitir sus conocimientos musicales a los jóvenes de la comunidad de Cochasquí, ubicada en la parroquia Tocachi, cantón Pedro Moncayo, donde el cuy, la chicha de jora y el chaguarmishqui enriquecen la gastronomía, el grupo no ha conseguido el interés de los jóvenes.
“Hemos buscado darles clases, hemos salido a colegios y escuelas a incentivar, pero no ha habido resultados”, insiste Pedro de la Cruz. Por lo que hace un llamado a las autoridades para que financien proyectos que impulsen a la juventud a aprender a construir las flautas y saberlas entonar.
“Mientras no haya el interés, nosotros seguiremos siendo los únicos que quedamos”, reitera.

>Fabricación. De la Cruz cuenta que construyen las flautas con sus propias manos, con los carrizos más fuertes y resistentes que encuentren. Sin embargo, por el uso y “los accidentes en las noches de bohemia” no les duran. Para la elaboración de los tambores usan el tronco del penco, de donde se saca el mishqui, una bebida dulce consumida como refresco; la cubierta es de cuero de chivo.
Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
  • ¿Qué te pareció la noticia?
  • Buena
  • Regular
  • Mala