Actualizado hace: 6 horas 41 minutos
Entrevista
“Hay que poner el phima en agenda”

Las reacciones sobre la forma como se consume agua en algunos rincones rurales de Manabí se sigue generando.

Martes 31 Julio 2018 | 10:00

Aún hay personas que ingieren agua directamente de ríos, esteros, pozos y albarradas.

Los sistemas de agua potable o al menos tratada no llegan a todos lados. El líquido en cantidad y calidad óptima aún es un sueño para algunos y eso genera indignación, críticas y también reflexiones para el futuro.
Carlos Villacreses, exdirector ejecutivo de la desaparecida Corporación del Manejo Hídrico de Manabí (CRM) y docente de la Universidad Técnica de Manabí, cuestiona lo que ocurre en el campo con el agua, pero va más allá, dice que incluso en las ciudades manabitas no hay buen servicio, aún en las casas que según las instituciones sí tienen. 
¿Por qué dice que el tema del agua no sólo es un inconveniente en el área rural?
Realmente hay que mirar muchos aspectos, por ejemplo, en calidad física y química, existen sales que pueden ser perjudiciales para el ser humano, agentes bacterianos y más. Por eso considero que este no es sólo un asunto de cobertura. Si bien el problema es más complejo en la zona rural, si se lo mira integralmente se puede observar que también se afecta el que muchas veces sí tiene el servicio, porque la calidad cuenta cuando se habla de servicios básicos.
¿Entonces es un problema más complejo y difícil?
Realmente sí. El tema del agua es básico y no sólo en el aspecto del consumo humano, también en lo productivo. La provincia debe meditar sobre las condiciones en que se sigue consumiendo el agua y lo que eso significa para la calidad de vida, pero debe conectarse esa reflexión a temas de gestión y desarrollo.
¿A qué se refiere?
Pasamos 10 años donde hubo un corte de la planificación de desarrollo local y se impuso un criterio. Se puede discutir si fue bien intencionado o no, pero lo que es real es que fue construido en organismos nacionales y no siempre respondió a lo local. 
Fue trabajado desde la visión de un Estado poderoso y centralista. Esa visión puede ser desde los instrumentos y lo formal muy técnica, pero no siempre se conecta a los intereses de la gente.
¿Y eso cómo nos afecta en la práctica?
Manabí no tiene una finalidad clara, las políticas de desarrollo en gran medida dejaron de ser manejadas en la provincia cuando desaparecieron tres organismos: la CRM, la Junta de Recursos Hidráulicos y la Comisión de Desarrollo de la Zona Norte de Manabí. Nos dejamos quitar instituciones que eran motor de planificación y desarrollo. Aún con todos los problemas que tenían y que somos conscientes que existían, el camino era corregir los males, no desaparecerlas. Es tremendo.
¿El Plan Hídrico de Manabí es un punto clave entonces?
Efectivamente, la visión de Manabí en temas como el Plan Hídrico (PHIMA) se cortó, y eso no sólo en temas de infraestructura, también de capacidad para aprovechar la obra y los nuevos recursos existentes.
El reto es grande porque debemos recuperar la exigencia de que se hagan los componentes que faltan y priorizarlos, pero además, volver a poner el Plan en la agenda del Estado y en las prioridades del Presidente, y hay que hacerlo sin nuestros tres organismos de desarrollo porque ya no están. 
¿Es lo único o existen más campos?
Realmente es un tema grande y complejo, para citar otro ejemplo: de pronto tenemos puertos artesanales en diferentes poblaciones costeras que en general no estuvieron en nuestras luchas, discursos y debates en décadas. 
Incluso en número y cantidad nunca constaron en nuestro plan de desarrollo provincial. 
Estas obras son necesarias y se constituyen en un aporte para la región, sí.
Definitivamente sí. Ahora tenemos que aprovechar eso que lo visionaron desde afuera, que seguramente en ese caso es bueno, pero tenemos que sentarnos a trabajar y pensar cómo podemos sacar más provecho de esto. 
No sería bueno, que también en este punto nos impongan una visión. 
¿Qué hay que hacer entonces?
Sería un error no potenciarlo y dejarlo como una evisceradora y no ir más allá. 
Es obligación  hacer con esto verdadero desarrollo. 
Ahora Manabí y los manabitas no podemos quedarnos en la crítica, tenemos que apropiarnos de esa planificación que no fue nuestra, sacarle provecho y mejorarla. 
Para eso se necesita que retomemos los asuntos que se ladearon y veamos qué hacer con los que nos sumaron en estos años. 
Hay que redefinir la Agenda de la Provincia para potenciarnos como región. 
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