Actualizado hace: 3 horas 7 minutos
Ecuador
‘Alberto’: vivir con sida sí es posible

A simple vista ‘Alberto’ (nombre protegido) parece una persona feliz, sin problemas y con trabajo seguro. Pero su vida no es perfecta.

Jueves 26 Julio 2018 | 04:00

 Hace diez años sus planes tomaron un rumbo diferente. Pensaba en el matrimonio, tener hijos y ser un padre ejemplar. 

Todos esos deseos se desvanecieron cuando en la Cruz Roja le diagnosticaron que era portador del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (sida). 
Los médicos le indicaron que el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) había avanzado en su cuerpo transformándose en sida. 
“Alberto”, sin saberlo, había convivido con la enfermedad (VIH) por diez años. “Cuando supe que tenía sida ya el VIH había estado en mi organismo por diez años, y durante todo ese tiempo nunca supe que estaba contagiado”, comenta.
Diagnóstico. “Alberto” cuenta que la enfermedad fue diagnosticada el martes 3 de abril del 2008, a escasos días de celebrar su cumpleaños número 26. 
El festejo lo había organizado desde hacía más de un mes. El día de la celebración las lágrimas que rodaban por su rostro empañaban su felicidad. “Todos pensaban que era de alegría”, recuerda. 
Unos tres meses antes de realizarse los exámenes tenía una tos imparable, fiebre, sudores nocturnos y sin motivo aparente bajaba de peso. Para él, todo se debía al cansancio acumulado, pensaba que su trabajo como contador en una reconocida entidad bancaria de Quito le absorbía gran parte de su vida. 
Gracias a la sugerencia de una amiga fue a la Cruz Roja, en sus planes jamás estuvo hacerse la prueba del VIH, pues no lo imaginaba y era “imposible que esa enfermedad estuviera presente, pues casi siempre me cuidé”, relata. 
En el organismo de salud la trabajadora social le sugirió que se hiciera exámenes completos y él accedió. 
A la semana retiró los resultados. El tono de sus mejillas subió cuando fue llamado a una oficina por la misma trabajadora social, de ella  solo recuerda su nombre: Inés. Luego de una introducción sobre lo que era la enfermedad y las posibilidades de vida que tenía recibió la noticia: “Es posible que tengas VIH”.
En esos momentos sintió como si miles de agujas le perforaran el cuerpo, su corazón se aceleró y no pudo pronunciar palabra alguna. 
Esta reacción se vio acompañada del aliento de Inés, quien  le dijo: “Debes hacerte un segundo examen para confirmar o descartar que seas portador”. 
Una gota de ilusión llenó su alma, pero desapareció  a los cinco días cuando le confirmaron el diagnóstico inicial.
“En ese momento no supe qué hacer, pensaba que mi vida se acababa, que moriría casi de inmediato”, señala “Alberto”, recordando que desconoce exactamente cómo pudo haberse contagiado, aunque sospecha de una exnovia.
Tratamiento. Como una regla de supervivencia “Alberto” debe tomar tres pastillas diarias, a las 08h00, a las 20h00 y a la hora de dormir.
El consumo de medicinas fue acompañado  de un rotundo cambio de vida: cero alcohol, nada de mala noche, cuidarse de gripes y de otras enfermedades oportunistas, no tener sexo sin protección, no compartir objetos personales y otra larga lista de exigencias, que luego de cumplirlas al pie de la letra dieron buenos resultados en esta última década. 
Para tener acceso gratuito al medicamento, “Alberto” al principio acudía al hospital del IESS una vez al mes, luego cada 60 días y en la actualidad, y debido a su buena condición física, va una vez por trimestre.
“Vivir con sida sí es posible”, indica el hombre de 36 años, quien ahora trabaja en El Empalme, provincia de Guayas. 

 

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