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Personaje
Tanquero, el burrito al que todos adoran por la fidelidad que tiene con su dueño

Víctor Moreira Guerrero recuerda claramente la ocasión en que se quedó ciego. Tenía menos de 40 años y una vida normal.

Jueves 26 Julio 2018 | 13:33

De un momento a otro, los colores de la vida le fueron cambiando, hasta quedar todo en un gris lejano. 
Solo recuerdos quedaron del verde de la vegetación o del atardecer en Riochico. Su vida se complicó.
Esta nueva situación lo desesperó, sin embargo un amigo de cuatro patas lo devolvió a la vida.
Se trata de Tanquero, un burrito al que toda la comunidad Los Pechiches de Riochico lo conoce así por sus 15 años de ininterrumpida labor de proveer agua.
Tanquero en realidad se llama “Juan Manuel”, dice su orgulloso dueño, pero los vecinos lo rebautizaron con un nombre más acorde a su función y para identificarlo al momento que requieren de sus servicios.
El animalito es adorado por todo el sector por la fidelidad que profesa a Víctor, a quien guía desde que perdió la visión.
El trabajo.  El hombre señala que juntos van a repartir las cargas de agua a las casas vecinas. Empiezan muy temprano y los pedidos solo los atienden en las mañanas, pues el sol afecta a Víctor y hace cansar mucho a su “socio”.
“Patato”, como se lo conoce a Víctor, va tanteando el camino y guiado por sus recuerdos llega a la casa de la señora Josefa Guerrero, de doña María y más vecinas. Esas viviendas estaban allí cuando él podía ver. 
Luego desembarcan la carga de agua, que consiste en 4 pomos, y cobran $1,50. Ya de regreso el hombre monta en el animal y éste lo lleva sin problemas a la casa, donde vuelven a “tanquear”. Hay ocasiones en que Víctor se queda conversando con los amigos, entonces a Tanquero le da una señal y se va solo a casa. Allí lo espera, mientras degusta hierbas o pequeñas plantas del patio, aunque su comida preferida es el plátano, dice con una sonrisa cómplice su dueño.
Llegada. “Patato” se emociona cada vez que habla de su fiel amigo. Sin mayor esfuerzo recuerda que hace 15 años tenía una burra, pero le generaba muchos problemas, pues era asediada por los muchachos de la época que se iniciaban en sus “cosas de hombres” y se la llevaban del corral hasta los montes o a fincas lejanas, lo más grave es que no la regresaban y la burra se comía los cultivos y entonces los vecinos llegaban a reclamarle. 
Luego la burra parió y por el lugar llegaba el dueño de Tanquero, quien ya lo hacía trabajar en repartir agua. El señor le dijo que le vendiera el nuevo burrito, entonces “Patato” le propuso un trueque: que le daba al burrito y a la burra a cambio de Tanquero, el comerciante foráneo aceptó feliz y “Patato” quedó con su socio.
El hombre calcula que su fiel amigo ya tiene unos 25 años, es notorio que ya no tiene las fuerzas de antes y hace unas semanas un vehículo que dio retro golpeó las ancas de Tanquero, que quedó afectado sin poderse parar, su dueño al notar aquello inició un laborioso proceso de recuperación, le suspendió el trabajo y cada tarde le ponía ungüentos y más remedios caseros hasta que logró recuperarlo, ahora el animalito ya camina, aunque cojea. Sin embargo, sigue su labor y así por estas campiñas se observa a Víctor y a Tanquero sirviendo a sus vecinos.

 

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