Actualizado hace: 7 horas 17 minutos
Portoviejo
Su hijo lo miró fijamente antes de morir

El recuerdo de tener entre sus brazos a su hijo herido no ha sido fácil de olvidar, y por eso habla poco de lo que ocurrió ese día.

Lunes 23 Julio 2018 | 11:58

A Segundo Bravo se le apaga la voz cuando le tocan el tema de la muerte de su hijo de 13 años, quien tenía su mismo nombre: Segundo Bravo Solórzano.

Segundo es un reconocido DJ (disc-jockey) de la parroquia Alhajuela. Lleva ya bastante tiempo en esta actividad.
De sus ocho hijos solo uno tuvo ese vínculo con la música y la afición de mezclar canciones para los bailadores.
Justamente mientras padre e hijo se encontraban en los preparativos para un festival bailable se vieron involucrados en un accidente de tránsito de consecuencias fatales.
Negocio. El 10 de mayo del 2018, alrededor de las 14h30, se suscitó el accidente de tránsito en el cerro Mancha Grande Arriba.
Padre e hijo acudieron al lugar para finiquitar un contrato relacionado con un evento bailable. Salieron de su casa en el centro de Alhajuela y se dirigieron a la comunidad.
En ese lugar se encontraron con representantes del Grupo Sectorial Colorado, quienes estaban en los preparativos para las fiestas de agosto. Una vez que llegaron a los acuerdos del caso, emprendieron el viaje de retorno.
El adulto se hizo cargo del vehículo. Todo fue normal hasta medio viaje. El paso del vehículo liviano se vio interrumpido por una camioneta pequeña, de balde de madera, cuyo conductor intentó evitar el impacto.
La reacción no fue oportuna y una parte del balde del automotor rozó la motocicleta, con lo que interfirió en su dirección. 
Golpe. La moto, sin el control de su conductor, se fue a un costado de la carretera asfaltada y cayó a un hueco de unos tres metros de profundidad. 
Sus ocupantes salieron impulsados por el impacto.
“No perdí el conocimiento. Estaba al tanto de todo, pero pasaron varios segundos para reaccionar, así que me dirigí al lugar donde estaba mi hijo”, dijo Bravo.
Agregó que lo tomó entre sus brazos tratando de entender lo sucedido. Sentía que le ardía el pecho pero no le dio importancia, ya que su atención se centró en su vástago.
Eterno. En ese momento el tiempo se hizo una eternidad. Personas que pasaron en otro vehículo se dieron cuenta de lo sucedido, así que se pusieron en contacto con los organismos de socorro para pedir ayuda.
En media hora llegó la asistencia y los socorristas sacaron a padre e hijo del abismo y los trasladaron al hospital Verdi Cevallos.
Segúndo Bravo asevera que su hijo no le quitaba los ojos de encima. 
El adolescente lo miraba fijamente, como queriendo decirle algo; sin embargo, no le mencionó nada.
Antes de llegar a la casa de salud los ojos del chico se cerraron para siempre.
La autopsia determinó que los órganos vitales habían estallado a consecuencia del impacto, así que no tenía forma de sobrevivir.
En casa, asegura su padre, lo recuerdan gratamente. En la sala hay una imagen grande de él junto al escudo de su equipo de fútbol preferido. 
El caso fue denunciado. Nunca se supo nada del carro que los golpeó en el cerro. 
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