Actualizado hace: 19 minutos
Portoviejo
Gloria presintió algo malo y minutos después la mataron en su casa

Las charlas entre madre e hija eran seguidas. A pesar de estar en países diferentes, el interés y afecto eran mutuos.

Domingo 22 Julio 2018 | 10:00

Un día, los diálogos concluyeron. Pura Amada Vera, madre de Gloria Cobeña, se quedó preocupada porque al otro lado de la línea, desde Venezuela, ésta le dijo que se sentía mal, que algo presentía y sin saber por qué.

“Mamita, espérame que alguien está buscándome. Más tarde te devuelvo la llamada”, le habría mencionado Gloria a su progenitora. Luego colgó. 
Eran cerca de las 19h00 del 24 de enero del 2016.
En el recinto El Bejuco, de la parroquia Riochico, se quedó doña Pura inquieta, ya que su corazón de madre se imaginó algo malo. Dos horas más tarde llamó a Gloria y le contestó uno de sus nietos, quien le contó que su madre estaba muerta.
Al parecer los sujetos que llegaron a su puerta le soltaron una ráfaga de tiros y la mataron. 
Los hijos, aún menores de edad, se encontraban presa de los nervios y la incertidumbre. Por un tiempo fueron asistidos por la Policía, hasta que fueron enviados de vuelta a Ecuador.
CRISIS. La muerte de Gloria, de 39 años de edad, reveló la tragedia de la familia de migrantes en un país donde la economía es paupérrima. Los parientes, merced de su limitación de recursos, iniciaron una campaña para la repatriación del cuerpo. 
Un mes después de la muerte, el cadáver de la portovejense arribó a la comunidad de la que salió a los 22 años de edad.
DESEO. La mujer, radicada en Caracas, les habría mencionado a sus hijos que si algo le pasaba no se complicaran, que la hicieran cremar y en unas urnas funerarias enviaran sus cenizas para que fueran esparcidas en su tierra natal; pero los chicos lograron que el cuerpo llegara intacto, fuera velado y sepultado en una ceremonia religiosa. 
Las causas que motivaron este hecho sangriento no están esclarecidas. La hermana de la víctima, Nelly Cobeña, manifestó que Gloria tenía una tienda en el país venezolano, negocio al que llegaron dos hombres y le dispararon a quema ropa; sin embargo, dice desconocer qué razones tenían para acabar con la vida de su familiar.
Pura Amada conserva una foto de su hija. Aseveró que la última vez que vio a sus nietos fue hace tres meses porque llegaron a visitarla. 
“No puedo ayudarlos porque no cuento con dinero para ayudarlos en sus estudios para que salgan adelante”, precisó.
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