Actualizado hace: 4 horas 50 minutos
Marisol, la zapatera

Trabaja de zapatera en el sector de la pradera.

Domingo 07 Enero 2018 | 11:00

Marisol  Vásquez  (28) dice  que luego que se separó de su pareja se  impuso el desafío de trabajar fuera de casa. 

Aunque le falta mucho por aprender como zapatera, dice que va por buen camino y que los clientes lo dicen. Ella ha reparado más de mil calzados. 
“Este oficio me permite financiar  mis gastos  y ahora los estudios  que voy a emprender, y sobre todo me  facilita el tiempo para estar con mis dos hijos”, agregó.
Marisol contó que el oficio de zapatera lo aprendió con su cuñado Mauro Tello. 
Él le enseñó el oficio, aunque ella estaba haciendo las gestiones para trabajar en una fábrica. 
“Al principio lo pensé mucho, pero terminé arriesgándome”, dice.
Apenas tiene seis meses en el oficio y lo mejor que hace es el cosido del zapato, tanto que los clientes le piden a su cuñado que sea ella la que  haga el trabajo.
Empezó dando puntadas para aprender el cosido. Hubo ocasiones que le tocó  repetir el trabajo porque no había definición en las puntadas del cosido.
También la colocación de suelas le costó aprender. 
Este mes aprenderá  a coser  en máquina, no solo zapatos, sino mochilas y bolsos, y  poner cierres.
 
Nuevas metas. Marisol cuenta  que aparte de su oficio de zapatera, que lo realiza de  ocho  a dos de la tarde, estudia Teología en una iglesia  evangélica. 
Este  conocimiento le ha permitido mejorar como ser humano, madre y amiga, asegura.
Ella quiere  tener su propia zapatería y compartir sus  conocimientos  con otras mujeres que gusten del emprendimiento. 
También  acaba de ingresar sus papeles al Distrito de Educación para  emprender  los estudios de bachillerato  acelerado.
Indicó que ella interrumpió sus estudios porque se convirtió en madre de dos  mellizos.  
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