Actualizado hace: 43 minutos
Montaje del día
El gran showman

Quizás lo recuerden, hace un par de años Hugh Jackman fue el anfitrión de la ceremonia del Óscar y se la pasó de acá para allá, dando brincos de un lado al otro del escenario, a veces disfrazado, cantando y bailando, esa fue su forma de conducir el evento, o sea que esto de ser un showman no es para él nada nuevo, se nota que le gusta, que le nace, que le calza, que si pudiera pasaría más tiempo haciendo musicales (dentro y fuera de los límites impuestos por la pantalla del cine) y menos haciendo películas.

Domingo 31 Diciembre 2017 | 04:00

‘El Gran Showman’ encuentra su centro, su motor y su razón de ser en el papel protagónico de Jackman. La película, que tiene mucho de espectáculo para las masas, muestra al actor como su arista más visible. 
A mí, que me gano la vida como periodista y que me considero un chismoso profesional, me interesa particularmente la parte histórica y de reportaje que tiene la cinta, basada en la historia real del hombre que, a finales del siglo XIX, inventó -por así decirlo- el circo como lo conocemos ahora, y en esto no exagero: este hombre inventó el circo, fundó el archifamoso y al parecer eterno Circo de los Ringling Brothers y convirtió en atracciones y atractivos a todos los freaks que se encontró en los caminos de la vida, que nunca son lo que uno esperaba (Aquí una pequeña pauta cultural. Si lo que quieren son verdaderos freaks de siglos pasados, por favor acudan a la novela La Guerra del Fin del Mundo, de Mario Vargas Llosa) Y bien, como ya dijimos, este personaje, llamado P.T. Barnum e interpretado por Jackman, es el núcleo de la película, una especie de máquina que gira y gira y gira arrojando música y luces en todas las direcciones: la cinta puede llegar a ser barroca y estridente, pero se lo perdonamos porque se nota que su afán de armar escándalo es genuino. Esta es la historia de Barnum y de su familia, pero es sobre todo la historia de la forma en la que concebía el mundo y de los sueños que pudo levantar aunque estuviesen fabricados con materiales de fantasía. 
A mí los musicales me cuestan especialmente porque no me creo eso de que la gente vaya por ahí cantando como si nada, mucho más éste, cuyas letras fueron escritas por el mismo letrista de ‘La La Land’ (que sí, ganó la mitad de Óscares para los que fue nominada, pero envejeció mal y rápido si es que alguna vez estuvo viva), pero supongo que hay cosas que sólo se pueden decir con algo de música atrás, verdades absolutas o verdades a medias que necesitan luces, bailarines, escarcha y hasta fuego para que nos las podamos tragar.
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