Actualizado hace: 41 minutos
Luis lleva una lucha para volver a ser como antes

Luis Hidalgo Tubay tiene 32 años de edad. En su cuerpo lleva las secuelas del accidente de tránsito que lo afectó.

Jueves 21 Diciembre 2017 | 04:00

 Fue el 4 de julio del 2015 cuando “Lucho”, como le dicen sus familiares, se lastimó mientras conducía una motocicleta. Iba rumbo a su casa en la ciudadela Los Gemelos de la parroquia Simón Bolívar (vía Portoviejo-Santa Ana) y golpeó por la parte posterior a un automóvil.

El motociclista salió “volando” y tras los golpes quedó gravemente herido. 
Los médicos dieron a la familia pocas probabilidades de vida, y en caso de sobrevivir, quedaría con secuelas considerables, ya que la columna y el cerebro resultaron lesionados.
Pero luego de dos años de lucha, Luis quiere demostrar  que los milagros existen, y que se reflejan en él.
 
Activo.  Hidalgo se desempeñó durante cinco años como instructor de bailoterapia. 
“Era una persona conocida que, en base a su trabajo, se había ganado un espacio en el medio”, expresó Yenny, hermana de “Lucho”. 
Sin embargo, tras el accidente, la vida social de Hidalgo, que era muy agitada por sus compromisos, quedó reducida a nada; la cama de los hospitales, y luego en su vivienda, se convirtieron en sus ‘escenarios’.
El afecto de las personas que viven a su alrededor, por su parte, se transformó también en el aliciente adicional para impulsar a Luis a su recuperación plena, expresó Iván Hidalgo, papá del otrora instructor de baile.
 
Fuerte.  Luis balbucea su nombre. Sus parientes presumen que la traqueotomía que le hicieron para ayudarlo a respirar en la emergencia, dañó de alguna forma sus cuerdas vocales.
Los familiares contentos por la visita de la prensa, prefieren que le pregunten a él mismo su nombre, porque así tiene chance de exponer lo aprendido en las terapias de lenguaje. Y en efecto, ya puede pronunciar sus nombres.
A Hidalgo le practicaron cuatro operaciones en el cerebro. El parietal derecho fue reemplazado por una malla especial, debido a que fue implantado en otra parte de su cuerpo, pero se atrofió. 
Hasta el momento no tiene la movilidad de su brazo derecho, pero la familia confía en que la terapia física corrija eso.
Iván Hidalgo manifestó que no vive junto a sus hijos, pero cada vez que puede llega a visitarlo y a saber de él; a la vez aporta, de acuerdo a su economía, para medicina y alimentación. 
Indicó que está seguro de la recuperación, porque hasta el momento “Lucho” abolió el dictamen médico.
“Se trata de una persona sana y sin vicios”, recalcó.
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