Actualizado hace: 4 minutos
Santo Domingo
Días de caramelos y galletas

Mónica Luna quiere consentir a sus tres hijos con unas fundas de caramelos.

Martes 19 Diciembre 2017 | 04:00

 En vísperas de la Nochebuena las dejará debajo del arbolito de Navidad de su casa, en el barrio Tiwintza, como una tradición de la época, dice.

Ayer fue hasta El Pupusá. “Hay que buscar lo económico ahora, aunque sea engreír a los niños con algo cómodo, porque la situación económica no está para dar mucho”, expresa.
En el mencionado centro comercial popular los puestos exhiben gran cantidad de caramelos y galletas, que por temporada tienen mucha demanda.
Elina Merino, quien tiene un puesto en el sector, dice que las fundas más vendidas son las llamadas “vasitos”, que cuestan entre 1,75 y 3 dólares. Las más sencillas se las encuentra en 80 centavos y un dólar. 
Ella y sus ayudantes son quienes empacan las fundas. Afirma que los que más les compran son empresas, escuelas, barrios y personas del sector rural, para hacer agasajos.
Gladys Mena, vecina de Elina, cuenta que ella también elabora las fundas, consigue los quintales de galletas a un precio de $ 24 y los de caramelos en $ 30 y $ 50.
 
Al granel. Lelia Balcázar, del almacén El Conquistador, ubicado en las calles Guayaquil y Latacunga, vende galletas y caramelos al por mayor y menor. 
“Tenemos en fundas o como regalos”, refiere.
Las fundas de 22 libras de galletas las comercializa en 16,50 dólares, y la de 29 libras en 31.
Mientras que las de cinco libras, están en $ 5 y $ 7, 50.
En caramelos, se encuentran fundas de 1,20 (la libra) y otras de 1,80.
La mujer asegura que sus clientes que más han llegado a buscar los dulces son de Esmeraldas, Quinindé, San Miguel de Los Bancos, El Camen, Flavio Alfaro, “gente de aquí de Santo Domingo no tenemos mucho”, sostiene.
Señala que más compran para instituciones, escuelas y barrios. 
En el local las ventas empezaron desde el 1 de diciembre. “Esperamos que el 24 se acabe todo, después del 25 ya no se vende, solo canastas de víveres”, añade.
Andrés Rodríguez es uno de los comerciantes que dejó en segundo plano su principal actividad, los multijuegos (máquinas) para reemplazarla por la venta de confites para esta época. 
El hombre expone que empezaron a enfundar dulces desde hace un mes y medio. “Esto se hace con antelación, porque hay mucho trabajo”, refiere.
Su producto lo ofrece al por mayor y menor, para consentir a los más pequeños en esta Navidad.
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