Actualizado hace: 23 minutos
Fusión
Honran al fuego con rock

En la Loma de Guayabillas, en Ibarra, provincia de Imbabura, se realiza un encuentro de metal extremo.

Jueves 13 Julio 2017 | 04:00

 El patio de la casa donde se hace el evento para honrar al fuego con música propia y con instrumentos andinos está cubierto de plantas nativas, cactus y árboles frutales. A este sitio llegan alrededor de 70 personas para ver a agrupaciones de Quito, Carchi, Ibarra y Cayambe. Varias personas con cabellos largos, chompas de cuero, botas y el color negro en sus prendas dan vida al barrio que todo el año pasa escondido y en silencio. 

Este acto se lleva a cabo en cada nuevo año andino, y para recibirlo se enciende el fuego en medio de un patio de tierra, al lado del sitio de cemento donde se realizará el encuentro musical, según diario La Hora.
Al caer la noche, las bandas de música empiezan a presentarse una a una, mientras tanto en un horno de leña se cocina una pizza para compartir con los músicos, los espectadores y la killa (Luna) que se va imponiendo en el cielo imbabureño.
Celebración. Ya en el concierto, instrumentos como el bajo y el doble bombo dan paso al charango, la guitarra acústica y la quena (flauta de caña). 
El mosh, que es un tipo de danza en el que sus participantes saltan, hacen acrobacias y chocan violentamente unos con otros, es sustituido por el zapateo; las voces roncas y gruesas están llenas de poder.
El ritual ha llegado a su esencia, donde lo andino se conjuga con las cabelleras largas, la ropa negra y la reivindicación ideológica. “Somos hijos de una misma tierra, y a través de la música expresamos el respeto a nuestros taitas, mamas y a nuestra historia”, manifestó horas antes Javier Revelo, del grupo musical Arutam.
Vivencias. Gestos como regar un poco de bebida  en el piso antes de beberla es una muestra de respeto y agradecimiento a la Pachamama. Honrar al fuego con música propia y con instrumentos andinos, bailar alrededor del fuego, invocar y agradecer, demostraban que los amantes del folk-metal hacen de esta expresión musical un estilo de vida. 
El legado de los ayllus (familia) se mantiene vivo, pero esta vez la historia se difunde en notas de black metal andino.
El ritual dura hasta las 06h00, y el fuego, que ha sido alimentado toda la noche con incienso y leña seca, se apaga cuidadosamente con agua.
La indumentaria de los metaleros ancestrales no difiere de la imagen con la que se asocia al rockero; sin embargo, utilizan accesorios alusivos a la chakana, pulseras con tejidos tradicionales, de mullos y de hebras vegetales con colores vivos y representativos de la comunidad indígena.
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