Actualizado hace: 12 minutos
Campeonato Nacional
Delfín SC, un equipo compacto

Delfín ha tenido en el equilibrio su principal aliado para ganar la etapa: tuvo la mejor defensa, pero también uno de los mejores ataques.

Lunes 10 Julio 2017 | 04:00

Al club “cetáceo” solo le encajaron 14 tantos y anotó 35, cifras que dejan a las claras que no solo se supo defender, sino que también logró hacer daño en el arco rival.

El técnico Guillermo Sanguinetti ha declarado que para él, la principal virtud de su equipo ha sido el equilibrio. 
Eso hizo que los “delfines” quedaran pocas veces expuestos en defensa y pudieran hacer transiciones rápidas hacia el ataque y viceversa.
Delfín fue a lo largo de la primera etapa un equipo ordenado que no se desesperó ni siquiera cuando iba perdiendo, lo que hizo que pudiera revertir situaciones adversas y que no le hicieran más goles cuando intentaba la remontada.
Solo Emelec le hizo a Delfín más de un gol por partido. 
Fue en Portoviejo, en un cotejo que terminó 3-3. Demuestran los números que el cuadro de Sanguinetti fue un equipo sólido, pero que también tenía potencia en el área rival con dos “tanques” (Carlos Garcés y Roberto Ordóñez) y con dos volantes por afuera (Jacob Murillo y Henry Patta al inicio del año) que aparte de atacar solían replegarse cuando el rival tenía la pelota.
Bloqueo defensivo. Con el golero Pedro Ortiz en su mejor año, Delfín coronó una mitad de temporada con muchos aciertos defensivos. Los que más jugaron en el fondo fueron Marcos Cangá, Francisco Silva, Jhon Chancellor y Geovanny Nazareno. 
También entró al recambio Henry Cangá y empezó el año de titular José Madrid, hasta que se lesionó.
A lo largo de la etapa, los centrales pocas veces quedaron expuestos o mano a mano con los delanteros rivales, porque Delfín fue un equipo de sacrificio en el que todos los jugadores presionaban la salida del rival para que la pelota llegara a los centrales “sucia” (sin claridad para el rival).
Además, Silva y Chancellor formaron una dupla de centrales estupenda en la que el juego aéreo fue clave en las dos áreas.
Los volantes. En la zona central generalmente estuvieron Matías Duffard y Luis Luna, jugadores de mucha marca, pero que también demostraron tener pase. 
Ambos futbolistas se apoyaron en los volantes externos y en los laterales. Fueron fundamentales para mantener el equilibrio del equipo y el control del juego.
Los volantes ofensivos fueron Murillo y Patta (hasta que se lesionó el hombro). Ambos cumplieron una función vital en el esquema de Sanguinetti, quien tuvo en la amplitud de sus extremos la clave para lateralizar el juego y buscar el desborde y centro que tantos réditos le dio.
Los goleadores. Conformado por Carlos Garcés y Roberto Ordóñez, el bloque ofensivo hizo doble tarea: hacer goles y marcar la salida del rival.  
La presión de Sanguinetti no fue demasiada alta cuando jugaba de visita (empezaba en la media cancha), pero suficiente para molestar la creación del rival, porque los delanteros solían tomar al primer volante rival.
Por eso los delanteros jugaron un papel clave: el de ser los primeros defensas cuando la pelota la tenía el rival en su campo, además de buscar y hacer espacios cuando la pelota estaba en control “cetáceo”.
A pesar de tener características similares, nunca se los vio incómodos porque solían turnarse el centro del área: uno se fijaba entre los centrales y el otro salía a jugar como una especie de media punta. Así fueron indescifrables.
El mejor de Manabí. Delfín estuvo invicto 23 fechas.  El viernes eso terminó en manos de River que le ganó 1-0.
Su último cotejo lo había perdido en la vigésima fecha de la segunda etapa del año pasado que se jugó el 26 de noviembre ante Fuerza Amarilla. Luego le ganó a River 1-0 y a Emelec 4-3. A estas dos fechas se suman las 21 que permaneció invicto en esta etapa. En esas 23 fechas logró 15 victorias y 8 empates, 40 goles a favor y 17 en contra.
Los “cetáceos” se convirtieron en el primer club manabita clasificado a la Copa Libertadores, certamen al que estuvieron cerca de llegar Manta Sport Club y Liga de Portoviejo, que terminaron terceros en 1979 y 1982, en ese orden.
En la quinta edición del torneo ecuatoriano, en 1963, debutaron los clubes de Manabí, representados por Estibadores Navales y River Plate, los dos de Manta. 
Y ahora Delfín vive, indudablemente, su mejor momento futbolístico. El elenco manabita ha dado un auténtico alegrón al deporte de su provincia. 
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