Actualizado hace: 58 días 38 minutos
Celebración
Cierran fiestas del Inti Raymi

El agradecimiento a la Pachamama es el principal objetivo del evento anual Inti Raymi en los pueblos andinos.

Miércoles 05 Julio 2017 | 04:00

Los pueblos otavaleños y puruhaes, ambos kichwas, se tomaron simbólicamente la plaza “roja” de Riobamba para intercambiar saberes y poner fin a las celebraciones de la mayor fiesta de los pueblos andinos en honor al Tayta Inti (Sol).

Un desfile por el centro de la ciudad dio inicio al evento la noche del pasado sábado, con la presencia de mujeres otavaleñas ataviadas con su vestimenta originaria y cargadas con los medianos (regalos de alimentos crudos o cocinados); y seguidas por el Aya Huma (personaje de la fiesta, líder que lleva un disfraz de doble cara, que significa la dualidad del mundo andino) y representantes de su pueblo.
Los delegados del pueblo Puruhá, acompañados por danzas típicas, llevaron los castillos que consisten en maderas amarradas emulando una chacana, cruz andina que en kichwa significa ‘escalera al cielo’ y que encierra toda la cosmovisión de los pueblos originarios. En estos se colocaron ofrendas como pan, plátanos, naranjas, licor, entre otros productos.
Ambas delegaciones convergieron en el centro de la tradicional plaza Bernardo Dávalos, conocida popularmente como “roja” por el color de sus pisos. Ahí los castillos se entregaron a la familia Amaguaña, priostes de este año, y luego se procedió al zapateo evocando la toma simbólica de la plaza, para dar paso a los danzantes de la corporación Llajtaymanta y Tushuy Marka, que con sus bailes representaban los movimientos de rotación y traslación de la Tierra, elementos primordiales que complementan el ciclo de esta fiesta espiritual, celebrada en agradecimiento a la Pachamama y al Tayta Inti por las cosechas de los granos secos. 
El Ministerio de Cultura y Patrimonio detalla en su página web que el Inti Raymi es en sí el símbolo de la gratitud de los pueblos andinos que ofrecen a la Pachamama (Madre Tierra), por haber permitido una buena producción y cosecha de productos tradicionales. Se celebra con la presencia de música y danza. 
Recoger esta vivencia milenaria permite que raíces étnicas conserven todo su esplendor a través del canto y la alegría de los vientos que nacen de los verdes campos.
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