Actualizado hace: 24 minutos
Manta
Videos son piezas clave en crímenes

Siete videos son usados como prueba en la investigación de 13 crímenes registrados en Manta.

Lunes 03 Julio 2017 | 04:00

Entre ellos consta la grabación de una mujer que intentaron secuestrar en los exteriores de un centro comercial, y aunque no lo lograron en la ocasión, 15 días despues la acribillaron. 

También existen imágenes de tres hombres prendiéndole fuego a una camioneta que usaron para escapar de un asesinato y el video de un  sicario apuntando con un arma a la cabeza de su víctima. 
El fiscal César Suárez Pilay informa que con la vigencia del nuevo Código Orgánico Integral Penal (COIP)  existen tres formas de obtener los videos: a través de cámaras del Sistema de Seguridad ECU-911, de cámaras privadas instaladas en casas o por los videos que graban las personas desde su celular de forma espontánea al momento en que se produce un delito. “Lo importante es que la Fiscalía puede acceder a las imágenes sin la necesidad de recurrir a un juez para que autorice la entrega de las grabaciones, porque así lo dispone la Ley”,  expresa el fiscal. 
El artículo 471 del COIP dice que los videos o fotografías relacionadas con un hecho delictivo tienen valor probatorio dentro de una investigación y serán transcritos para su reproducción en la audiencia de juicio.
Identidad humana. El fiscal sostiene que por la grabación de una de las cámaras ‘Ojos de Águila’ se pudo dar con el paradero de un hombre que colaboró en la ejecución de un asesinato en el barrio Jocay. 
Explica que aquel video fue analizado por los peritos de Criminalística, quienes verificaron el contenido hasta dar con la identidad de la persona que participó en el crimen. En ese caso, los agentes realizaron un procedimiento denominado “identidad humana”,  donde se hace una descripción física del sospechoso para luego ser reconocido a través de sus rasgos. Incluso los policías acudieron al Sistema Automático de Identificación de Voz (AVIS),  por medio del cual confirmaron la identidad del después procesado a través de un audio y sus rasgos faciales.
Otro caso. En el 2015 un sicario se disfrazó de enfermo para ejecutar a un taxista en el barrio Costa Azul. El asesino se sentó en el asiento del copiloto usando un collarín, portando un buzo y cargando una muleta. Luego sacó un arma y le disparó al taxista. “El sospechoso se puso el collarín para tratar de no ser reconocido por un tatuaje que portaba en el cuello, pero logramos reconocerlo por un identidad humana, donde se verificó que también tenía un tatuaje en la mano derecha”, explica el fiscal.
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