Actualizado hace: 42 días 23 horas 31 minutos
Manabí.
“Réplicas pueden ser un grado menor al evento original”

Los sismos no se detuvieron ayer. Dos movimientos de 3,9 y 4,4 grados remecieron las costas de Jama y Bahía de Caráquez.

Domingo 02 Julio 2017 | 08:00

El primero de ellos fue a una profundidad de 3,1 kilómetros y se registró a las 13h10, a 60,04 kilómetros de Bahía de Caráquez. El segundo, de mayor intensidad (4,4), se localizó frente a las costas de Jama y fue a una profundidad de 7,5 kilómetros.

Los movimientos telúricos se producen un día después de que un sismo de 6,3 grados en Jama sacudiera Manabí y varias provincias del país. El Insituto Geofísico (IG) de la Escuela Politécnica Nacional indicó que se han registrado 3.771 réplicas del terremoto del 16 abril del 2016 hasta ayer.
EXPLICACIÓN. El sismólogo Hugo Yepez explicó que estos sismos son una consecuencia del terremoto del 16A.
“Son una consecuencia porque el terremoto de abril fue un sismo muy fuerte que liberó de energía a una zona de contacto  de unos 100 kilómetros entre la placa Continental y la placa de Nazca que está por debajo”, comentó.
Agregó que la rutura de 10 kilómetros de extensión por unos 30 kilómetros de ancho en un plano inclinado implica que la placa superficial (Continental) se desplazó a lo largo de esta superficie de contacto hasta seis o siete metros en algunos sitios, es decir desestabilizó toda esa zona.
“Cuando este bloque se movió lo demás quedó trenzado, comprimido, estirado, y con el tiempo va tratando de igualar al bloque se ha movido y esto implica necesariamente liberar energía a través de réplicas o través de zonas aledañas”, dijo.
Luego de un terremoto de magnitud 7,8 es absolutamente natural que se produzcan muchas réplicas. “No sabemos cuántas (réplicas) son las que finalmente se van a producir, ni cuándo van a parar, pero sí es cierto que van a haber muchas, aglunas de las cuales pueden llegar hasta un grado menos que el sismo original y van a ir decayendo con el paso del tiempo”, complementó.
RECORRIDO. Las autoridades provinciales recorrieron ayer Jama y determinaron que  unas 50 familias de Puerto Nuevo, pertenecientes a El Matal, serán removidas hacia un reasentamiento municipal debido al riesgo que existe en la zona.
El pedido de reubicación lo realizó el alcalde Ángel Rojas a la secretaria de Gestión de Riesgos, Alexandra Ocles, quien llegó hasta Jama para participar de una reunión del Comité de Operaciones Emergentes (COE) provincial, liderada por el gobernador Fabricio Díaz.
Ocles  puntualizó que junto al alcalde y el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi) se coordinará el traslado de las familias que se encuentran en esa zona de riesgo, que sufre deslizamientos constantes. 
Ángel Rojas, alcalde de Jama, declaró que con el Miduvi se entregaron unas 60 viviendas a los damnificados por el terremoto, pero quedaron unas 60 familias que no alcanzaron a recibir viviendas, por lo que se está gestionando la entrega de un terreno para facilitarles una casa.
Benedicta Piloso, moradora de Puerto Nuevo, dijo que ella sí recibió su vivienda.
Hay personas de otros cantones que han llegado a vivir en estas zonas peligrosas, pero lo hacen porque no son de aquí y no tienen casa donde quedarse, aseguró Piloso.
VIVENCIAS. Algunos ciudadanos pernoctaron fuera de sus casas la madrugada de ayer por miedo a un nuevo movimiento telúrico.
En Jama, el susto provocado por el movimiento sísmico del viernes motivó a varias familias a colocar colchones en las salas de sus casas y hasta en los portales de sus viviendas.
En su mayoría, coincidieron en que el movimiento había reactivado el susto del terremoto del 2016.
Martha Chica, moradora del barrio Los Tamarindos de Jama, contó que no pudo conciliar el sueño de forma permanente, porque no dependía de ella, el temor a que se produjera una réplica fuerte la alteraba.
Explicó que sacó del patio la carpa que tenía guardada y le tocó armarla de nuevo para dormir allí.
Jairo Zambrano y su esposa Gema Quijano, del mismo barrio, prefirieron ir a dormir a casa del hermano de lla. “Allí nos quedamos en el portal de la casa hasta tarde, tratando de asimilar lo sucedido”, dijo Gema Quijano.
Lorena Menéndez, de la zona céntrica de Jama, comentó que el movimiento fue muy fuerte y los hizo salir rápidamente de la casa junto a sus hijos.
Yuri Triviño fue uno de los ciudadanos de Chone a los que les fue difícil conciliar el sueño. Con el sismo del viernes recordó las semanas que  durmió en la vereda de su vivienda después del terremoto.
Por su parte, Edison Cedeño aseguró por meses haber recuperado la tranquilidad, pero ahora el nerviosismo volvió a su hogar.
A Eduardo Góngora lo primero que se le ocurrió al momento del temblor fue sacar a su padre hasta el portal de su casa en Manta.
Él tiene glaucoma severo (pérdida de la vista) y por eso depende de su bastones y de la guía de su hijo para caminar. Ambos se sentaron en una banca hasta que el peligro pasó. Mientras estuvieron allí hablaron del pánico que les dio imaginar que podría ser un terremoto similar al del 16A.
OTROS CANTONES. En Bolívar, dos edificaciones patrimoniales sufrieron afectaciones luego de la réplica del pasado viernes,
entre ellas la glorieta y una casa patrimonial ubicada en San Bartolo, según lo dio a conocer Martha Chávez, directora de Turismo del municipio.
Agregó que el municipio  rodeó con cintas de color amarillo las  infraestructuras para que los ciudadanos tomen las precauciones al pasar por allí.
“Sentí mucho miedo porque mi casa tiene afectaciones por el terremoto, estaba en la cocina haciendo la merienda y empezó a moverse la casa de un lado para otro, con mi hija llegamos hasta la puerta”, comentó María Santana, habitante de Junín.
Ella explicó que hay ciertas partes de la casa donde existían grietas en las paredes que se abrieron más con el movimiento del último viernes.
Jessica Intriago, quien habita en la calle Eloy Alfaro de Junín, señaló que cuando tuvo a todas sus hijas reunidas les dio un abrazo, al saber que estaban bien después del sismo.
Wilmer Santos, morador del cantón Sucre, manifestó que él tiene problemas de mareos producidos por el colesterol alto, por lo que pensó que el movimiento se generaba por esa condición, pero cuando vio correr a la gente y moverse los postes de tendido eléctrico, supo que otra cosa estaba sucediendo.
Roberto Marquinez, morador de la Ciudadela Norte en Bahía de Caráquez, comentó que el sismo provocó el movimiento de grandes edificios de 6 y 8 pisos.
En San Vicente, los miembros del COE provincial se volvieron a reunir en horas de la tarde de ayer para realizar recorridos y evaluar el estado de la infraestructura de los servicios básicos.
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