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Venezolanos llegan a Ecuador en busca de salud

Venezolanos buscan atenderse en hospitales de Ecuador debido a la falta de medicinas en su país. Conozca algunos de sus casos. Andrea, quien padecía insuficiencia renal, no llegó a tiempo.

Martes 27 Junio 2017 | 04:00

Dicen que, minutos antes de morir, Andrea Messina cantó la música “Venezuela” de Luis Silva.

La entonó con un último aliento, en la agonía de quien se va. Al frente estaba su madre, atónita, confundida. La mujer lloraba y le preguntó: “¿Qué haces, hija?”.
Andrea respondió: “Cantando, madre. Canta conmigo”. Momentos después falleció. 
La canción, que es un recorrido por un país de valles, desiertos, selva y nieve, termina en un párrafo que parecía una petición de Andrea, difícil de cumplir: “Y si un día tengo que naufragar y un tifón rompe mis velas, enterrad mi cuerpo cerca del mar, en Venezuela”.
Andrea Messina murió el pasado 6 de junio en el hospital Eugenio Espejo de Quito.  
Llegó desde Venezuela, donde estuvo tres meses sin recibir su medicina para la insuficiencia renal que padecía.  
Su historia fue compartida  en la página de Facebook “Venezuela Opositora”, y ha sido replicada en varias cuentas de venezolanos en Ecuador. Allí se leen los últimos minutos de su muerte, allí está su lucha por vivir.  
Andrea tenía insuficiencia renal desde hace cinco años; el medicamento que debía tomar dejó de venderse en Venezuela, se asegura. 
Su familia adquiría la medicina en España a través de un contacto, pero en los últimos cuatro meses el dinero se acabó y ya no pudieron asumir los gastos. 
Andrea dejó de recibir sus dosis y su salud se deterioró. A finales de mayo decidió viajar junto a su madre a Ecuador para buscar el medicamento. 
Al llegar a Quito se puso en control y le diagnostican cirrosis hepática (cáncer al hígado) en etapa terminal producto de la insuficiencia. 
Duró 10 días hospitalizada, su tratamiento fue básicamente para tratar la infección. Su cuerpo no daba para más. Los que estuvieron con ella comentan en las redes sociales que llegó al punto de rendirse, de decirle a su mamá “ya estoy cansada, no puedo más”. 
A Helen Cifuentes, dirigente de los venezolanos en Manta, la historia le llegó a través de un amigo. Recuerda que escuchaba el relato y el corazón se le hacía pequeño, se estrujaba. 
“Es penoso lo que está pasando con nuestros hermanos. Lo peor es que nuestra embajada no ayudó en nada. Nosotros, los venezolanos, tuvimos que asumir los gastos mortuorios”, señala.
Desde el año pasado, indica Helen, han fallecido cinco venezolanos en el Ecuador, la mayoría en Guayaquil, Quito y Manta, y la única manera para repatriarlos ha sido con el aporte de sus compatriotas. 
Helen comenta  que con Andrea hicieron aquello. 
Los venezolanos en Ecuador recogieron dinero y se lo enviaron a la madre para que se llevara el cuerpo. “Hicimos algo similar con un compatriota que murió de  Sida aquí en Manta; se vino de Venezuela porque allá no hay retrovirales. También sucedió con un joven que murió de neumonía en Guayaquil, por no tener sus medicinas a tiempo en Venezuela”, expresa.
Andrea Messina era una chica de 27 años de edad, caraqueña, contadora y administradora recién graduada. Tenía tres hermanos, le gustaban los perros, tenía uno llamado Ponchy. 
Ella es solo una muestra de la crisis social de Venezuela, un país declarado en emergencia sanitaria por el Parlamento y donde encontrar medicinas se ha vuelto una odisea.
A inicios del año Freddy Ceballos, presidente de la Federación Farmacéutica Venezolana, hizo un llamado al presidente de la República, Nicolás Maduro, para que atiendan la situación. “Señor Defensor del Pueblo, señor presidente de la República, no hay mañana. Están muriendo pacientes por falta de medicamentos y no por la enfermedad”, expresó. 
En Manta. Registros del hospital Rafael Rodríguez Zambrano indican que en el 2016 fueron atendidos 81 venezolanos en el centro médico. 
De esta cifra, 73 ingresaron a través de consulta externa y ocho estuvieron hospitalizados.  
María Cristina Ramos, directora asistencial del hospital, señala que la mayoría de las ocho hospitalizaciones fueron por partos.  
“Los extranjeros vienen a dar a luz a Ecuador para regularizar su estadía acá; se les hace más fácil al tener un niño nacido en Ecuador”, explica. 
Hasta mayo de este año, 71 venezolanos han sido  atendidos en el Rodríguez Zambrano: 56 por consulta externa y 15 por hospitalización. Ahora, la cifra puede ser mayor, porque no todos traen documentos”, expresa. 
Otra cifra que resalta en las estadísticas del hospital es la de los ecuatorianos  con VIH que están regresando desde Venezuela para recibir medicinas o tratamiento en Ecuador. 
Luis Morales, médico especialista en enfermedades infecciosas que labora en el Rodríguez Zambrano, indicó que tiene al menos tres casos en su consultorio. “Acá hay retrovirales y son gratuitos, debido a un plan de salud del Gobierno”, señala.    
Agradecido.  Fernando Hernández es uno de los venezolanos que fueron atendidos en el hospital local. 
Él tuvo un accidente laboral  en un barco atunero de Manta. Su pie fue aplastado  entre la proa de la nave y el muelle pesquero. 
Estuvo 45 días ingresado  y fue sometido a cuatro operaciones. 
Él destaca la atención recibida. Dice que, si esto le hubiera ocurrido en su país, la situación habría sido otra. “No tenemos medicinas, la gente está muriendo por eso, hay una crisis total, asfixiante”, cuenta. 
Fernando fue dado de alta  y además recibió terapias de rehabilitación. 
La alegría por su recuperación fue tanta, que mandó a hacer una placa para, en agradecimiento, entregársela a los médicos que lo atendieron. 
Si se hubiera quedado en Venezuela, manifiesta, la placa estaría encima de su tumba y tendría su nombre grabado. 
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