Actualizado hace: 63 días 11 horas 7 minutos
Santo Domingo
Quería ser ingeniera

El gran sueño que tenía Sara Arteaga se fue con ella a la tumba.

Lunes 26 Junio 2017 | 04:00

 Sara anhelaba ser ingeniera industrial, pero la muerte se le cruzó en el camino.   

La mujer, de 36 años de edad, permaneció dos días en el Centro Forense sin ser identificada. 
Ella es otra de las víctimas mortales del accidente de tránsito ocurrido el viernes en el kilómetro 33 de la vía Santo Domingo-Quevedo.
En el lugar, un bus de la cooperativa Zaracay y un carro Tucson chocaron. Producto del impacto la unidad interprovincial se volcó.  
Los otros fallecidos fueron: Mónica Peña, de 35 años; Kevin Zarraga, de 24, venezolano; José Paredes, de 44, peruano; y Stefanía Flores, de 21.  
 
A clases. Dimas Arteaga, padre de Sara, explicó que la madrugada del viernes su hija tomó el bus de la cooperativa Zaracay en Alluriquín.   
Su intención era asistir a la universidad de Quevedo, donde estudiaba ingeniería industrial.  
Patricio Arteaga, hermano de Sara, dijo que ellos sí se enteraron del accidente, pero nunca imaginaron que el cuerpo que estaba sin identificar en la morgue era el de su pariente. 
“Como no llegaba a la casa la fuimos a buscar (el sábado) a la Policía, CTE, hospitales. Luego, acudimos al Centro Forense y fue allí donde la encontramos”, contó el hombre. 
Patricio fue la persona que ingresó a los frigoríficos del Centro Forense a reconocer a su familiar. 
Sara estaba a dos semestres de terminar su carrera.
“Estaba feliz, no le importaba tener que viajar hasta Quevedo para estudiar”, recalcaron sus allegados. 
Ella era la mayor de nueve hermanos y era soltera.
Siempre le decía a su mamá que no quería casarse ni tener hijos. La razón: cuando muriera no quería dejar sufriendo a nadie. 
Todos los fines de semana viajaba a Quevedo.
El viernes, día de la tragedia, debía ir a dar un examen.
Ella le dijo a su progenitora que regresaba el sábado, pero como no apareció en casa sus parientes salieron a buscarla y la encontraron en la morgue.   
Los restos de Sara son velados en el kilómetro seis de la vía Quito, en la vivienda de un hermano.  
 
Heridos. Entre los heridos del accidente de tránsito está Carlos, un niño de tres años que ayer recibió el alta médica. 
Él era hijo de Stefanía Flores, quien falleció en la tragedia.
El menor quedó bajo el cuidado de su padre. El hombre vive en la ciudad de Quito.   
Por otra parte, Fidel Martínez, de 23 años, permanece hospitalizado en el área de cuidados intensivos de la clínica Bermúdez. 
Según sus familiares, los médicos les han dicho que el joven tiene pocas posibilidades de volver a caminar. 
Desde el Hospital del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) se informó que de los ocho pacientes que recibió la casa de salud dos de ellos fueron remitidos al hospital Carlos Andrade Marín, de Quito, por la gravedad de sus heridas: José Cayambe y Oswaldo Chan. 
 
UN LLAMADO 
John Hill Peña, director ejecutivo de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT), hizo un llamado a la ciudadanía para que denuncie la conducción agresiva en carreteras de la transportación pública. 
El titular de la ANT dijo que, las denuncias las pueden realizar a través de la página oficial de la ANT, ingresando en el menú y seleccionando contacto/denuncias y a través de las redes sociales.  
También señaló que de comprobarse este tipo de conducción, la institución iniciará inmediatamente los procesos administrativos sancionatorios correspondientes dentro de las competencias que le asigna la ley.
John Hill, recordó que de acuerdo a lo que estipula el Reglamento General para la Aplicación de la Ley de Tránsito vigente, los límites máximos de velocidad para vehículos de transporte público son: en urbano 40 km/h, perimetral 70 km/h, en rectas en carreteras 90 km/h y en curvas en carreteras 50 km/h.
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