Actualizado hace: 7 horas 26 minutos
Santo Domingo
El “rival” más duro

El sueño de Luis Grueso es volver a jugar fútbol defendiendo los colores del equipo que ha sido ocho veces campeón provincial: Águilas.

Domingo 25 Junio 2017 | 04:00

 La carrera futbolística de Grueso se vio interrumpida el pasado 17 de mayo luego de que Águilas se enfrentara a San Rafael en un partido correspondiente al campeonato de segunda categoría. 

Después de ese encuentro, el joven llegó a su casa y sintió un dolor en una de sus piernas. 
Lo primero que pensó era que se trataba de un “tirón” que había tenido en el cotejo, cuenta. 
Sin embargo, al día siguiente el dolor de sus extremidades fue más fuerte y se acompañó de un malestar general del cuerpo, síntomas que no le permitieron ir al entrenamiento. 

AUSENTE. El viernes 19 de mayo el joven de 20 años ya no sentía sus piernas y movía con dificultad el resto de su cuerpo. Sus familiares, alarmados por lo que ocurría, lo trasladaron de urgencia a Quito al hospital Eugenio Espejo. Durante el viaje Grueso tuvo dificultades para respirar y cuando llegó a la casa de salud fue entubado.
Los médicos no daban con su enfermedad. Hasta que le dijeron que sufría el síndrome de Guillain-Barré, un problema de salud grave que ocurre cuando el sistema de defensa del cuerpo (sistema inmunitario) ataca parte del sistema nervioso por error. Esto lleva a que se presente inflamación de nervios que ocasiona debilidad muscular o parálisis y otros síntomas.
Rodrigo Masache, neurólogo clínico, afirma que el Guillain-Barré es una afección rara en la que el sistema inmunitario del paciente ataca los nervios periféricos. 
“Ataca al propio cuerpo y dependiendo de lo agresivo hay la posibilidad que las secuelas perduren”, dijo.
Su ausencia en las canchas del club ADAC, sitio donde entrena Águilas, se hacía sentir. 
Hugo Alarcón, también futbolista y amigo personal de Luis, señala que Grueso siempre era puntual y cumplía con sus obligaciones en el equipo.
Cuando sus compañeros se enteraron de lo que le ocurría iniciaron cadenas de oración para que Grueso se recuperara. 
Los “voladores” saltaban a la cancha con un cartel para pedir ayuda económica.  
Alarcón fue más allá. Se subió a las buses a pedir dinero, visitó el colegio donde se graduó Grueso y golpeó varias puertas para recoger colaboraciones en favor de su amigo.  
Ahora el número 5 de Águilas volvió a su casa y se encuentra fuera de peligro, aunque aún no ha recuperado la movilidad en las piernas. 
Desde el sofá de su cama Grueso cuenta que quiere emprender nuevamente su “vuelo”, como el ave Fénix. 
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