Actualizado hace: 59 minutos
José estuvo muy cerca de la muerte

Eran las 18h00 del jueves 24 de marzo del 2016.

Martes 17 Enero 2017 | 11:59

Sonó el celular de María Fernanda Cedeño y tras contestar  su vida cambiaría. Era un compañero de trabajo de su esposo y le dijo que este había sufrido un grave accidente de tránsito.

“Salió a trabajar con el papá, pero mientras regresaban a casa fueron impactados por otra moto”, relató Cedeño.
José Danilo Franco, de 24 años, fue quien llevó la peor parte, ya que producto del impacto fue lanzado unos 30 metros por el aire hasta que finalmente su cabeza “aterrizó” en el pavimento.
Tragedia. José no recuerda lo que sucedió. De manera tímida dijo saber  que sufrió un accidente porque así se lo contaron sus familiares. “A veces pienso que ese no soy yo”, dice José. 
La voz al otro lado del celular le dijo a María que José estaba en el hospital de Quevedo. Al llegar  a la casa de salud lo que menos le daban  los médicos eran esperanzas de vida. Debido a su delicado estado de salud lo trasladaron a Guayaquil, pero por  la falta de cama debieron ir al hospital del IESS de Babahoyo.
Salud. Durante 15 días Franco estuvo conectado a máquinas y tubos por los cuales se le suministraba oxígeno. A las dos semanas los médicos lo desconectaron de todo y pudo respirar por cuenta propia y mantenerse consciente.
De ahí en adelante la recuperación sería dura. “Verlo postrado en una cama y sin memoria nos afectó. No se acordaba ni de nuestro hijo”, dijo  Cedeño.
Dada el alta, José fue llevado a casa de sus suegros, lo cuidaban como a un bebe y utilizaba pañales.
Cedeño recuerda que al pasar los días, su esposo empezó a movilizar su cuerpo y a hablar en voz baja.  “Los médicos nos dijeron que no se levantaría de la cama. Él no dormía a pesar de que se le suministraban pastillas. 
No quería ver a nadie e incluso se portaba agresivo. Cuando empezó a hablar nos insultaba”, dijo la mujer quien dijo que a los dos meses su esposo empezó a dar sus primeros pasos.
Vida. Pasaban los días y José recordó que su madre se llamaba “María Chamorra”. Poco a poco fueron llegando más recuerdos a su memoria. A pesar de aquello y de actualmente estar bastante recuperado, Franco no se acuerda del accidente.
Ahora ya camina y utiliza sus tiempos libres para pasear en bicicleta y fortalecer el cuerpo, principalmente su pierna izquierda y brazo derecho.
Suele caminar y se ejercita  de manera leve. En las mañanas al levantarse mueve sus piernas y hace sentadillas.  “No me di por vencido, sigo de pie y recordando mi vida”, dijo Franco.
A pesar del momento que pasó, cuenta que él no se dejará morir y que lo que más quiere es trabajar para que su hijo se sienta orgulloso de él.
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