Actualizado hace: 2 horas 4 minutos
Personaje
Un bus cambió la vida de Juan Ayala

A pesar de movilizarse en un vehículo tipo triciclo modificado, Juan Ayala no deja de sonreirle a la vida y a sus allegados.

Domingo 15 Enero 2017 | 13:42

Lo que debía ser una tarde más de trabajo se convirtió en dolor para Juan de Dios Ayala Monserrate y toda su familia. 

Haber sido golpeado por un bus le cambió la vida para siempre. 
Desde aquel día no volvió a caminar y para desplazarse de un lugar a otro lo hace en un triciclo modificado al que llama “Tres por tres”.
Su optimismo no se va y en su rostro refleja inmensas ganas de seguir viviendo.
“Juanito”, como le dicen sus amigos, vive desde los 11 años en la parroquia Barreiro de Babahoyo, aunque antes lo hizo en Guayaquil.
Recuerda que desde allí empezó a trabajar como vendedor ambulante, pues entendía que al igual que sus otros seis hermanos, el esfuerzo de sus padres por mantenerlos era enorme.
> Accidente. Un día, en el año 2005, se despidió de sus padres y salió de casa.
Manejaba su bicicleta con dirección al sector La Chorrera de Babahoyo. Allí vendía colas y aguas heladas a los pasajeros de los buses que por allí circulan.
Estaba a pocos metros de llegar, cuando solamente sintió un fuerte impacto. Luego de varios segundos decenas de personas empezaron a rodearlo mientras estaba tirado en el piso. Un bus lo había impactado.
“Siempre estuve consciente, el dolor era fuerte y empecé a imaginarme lo peor”, dijo Juanito.
Dos meses estuvo en una de las camillas del hospital Martín Icaza, lugar donde el silencio y la meditación reinaba. 
“Desde el primer día el doctor fue muy sincero, me dijo que sólo un milagro me podía quitar la paraplejia”, relató.
> Vida. Luego de varios días de haber luchado por su vida le fue dada el alta, pero no sentía sus piernas. 
El haber llegado a su casa y rodearse de amigos y familiares lo motivaron a seguir adelante, a no desmayar a pesar de las circunstancias.
Durante ese tiempo en casa, Ayala desarrolló varias habilidades y conocimientos que tenía ocultos. 
Aprendió varios acordes de guitarra, creó varias canciones y componía especialmente en las noches versos poéticos.
Una  de sus exprofesoras del colegio le regaló un triciclo modificado para que pueda movilizarse y desde aquel entonces no lo ha soltado. Al inicio se cayó varias veces hasta que “le cogió el golpe”, añade.
Gracias al “Tres por tres”, como le llama a su triciclo, podía llegar hasta su trabajo como alfabetizador en el 2008 y dos años después laboró en una biblioteca virtual de Barreiro, asistiendo a las personas que llegaban al lugar donde laboró cuatro años hasta que el contrato se le terminó. Él espera que las autoridades creen lugares en las que personas con discapacidad puedan movilizarse por sí solas.
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