Actualizado hace: 5 horas 8 minutos
Tierra de ponchos

El frío es constante en Apagua, una peculiar parroquia de Pilaló (Cotopaxi), ubicada a 160 kilómetros de Quito.

Martes 03 Enero 2017 | 03:00

Allí –a 3.800 metros sobre el nivel del mar– el termómetro no marca más de 5 grados y el frío se hace sentir.
Para quienes acuden por primera vez a esta localidad es muy difícil soportar el fuerte y helado viento que acompaña a las 3.270 personas que viven en esa zona.
En Apagua el 70 por ciento de la población tiene entre 30 y 40 años de edad, el 4 por ciento son adultos mayores y el resto son niños. 
Todos ellos se encuentran vinculados a dos labores específicas: el cultivo de papa y la crianza de ovejas.
Ponchos Esta segunda actividad torna a esta parroquia en un sector particular, pues en ese lugar se confecciona uno de los ponchos más exclusivos que se utilizan en la región Sierra, aquellos que son tejidos totalmente a mano por sus artesanos.
Son los mismos ponchos que lucieron los presidentes de Ecuador, Rafael Correa; de Venezuela, Hugo Chávez; y de Bolivia, Evo Morales, durante la ceremonia simbólica de posesión presidencial que se efectuó en Zumbahua, población cercana a Apagua.
La mayoría de pobladores de la localidad están ligados a las actividades propias de la confección de la indumentaria.
Diariamente trasquilan a los borregos para hacer el hilo de algodón con el que tejen, una vez que ha sido torcido y teñido. La jornada laboral inicia a las 09h00 y culmina a las 18h00. 
Un oficio de tiempo. El más experimentado en esta localidad en tejer estos ponchos a mano es Juan Manuel Pilalumbo, de 73 años, quien lleva más de 30 años en ese oficio.
Él comenta que el proceso de confección toma una semana, luego de esto se procede a la comercialización en la feria de Zumbahua, que se realiza todos los sábados.
Los ponchos se venden a 50 dólares, aunque la misma prenda es vendida en otras ciudades como Quito hasta en $ 200.
Directa o indirectamente, más de 3.000 personas que habitan en la localidad de Apagua, en Cotopaxi, se dedican a la elaboración –a mano– de ponchos impermeables, considerados exclusivos en otras localidades del país como por ejemplo en la capital ecuatoriana. 
Una vez trasquilada, la lana de la oveja es almacenada en bultos. Por el trabajo efectuado, diariamente los artesanos reciben 10 dólares.
María Guamán debe cortar lana de 12 borregos para confeccionar un poncho. Cuando el animal tiene 2 años se obtiene la mejor lana. 
Para teñir la lana, María Chiguana utiliza productos de diversos colores 
que compra en una farmacia.
Valor. El poncho además marca la identidad de los pueblos indígenas del país. Incluso hasta por el color guardan un valor identitario.
Los tejedores artesanales de poncho explican que el rojo es el color que predomina en los ponchos.
El significado de este tono se debe a la sangre que derramaron los ancestros en la época de la conquista. 
Sin embargo, en otros pueblos indígenas las rayas en los pinchos también marcan identidad.
Alberto Huapisaka, profesor de la unidad educativa Chibuleo, indica que las rayas de colores significan la cebada o el sol, la tierra, el agua y la amistad entre los pueblos.
Agrega que el color azul marino en las costumbres populares del pueblo indígena se usa en las labores de la agricultura o ganadería.
 
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