Actualizado hace: 31 minutos
El arte callejero busca espacio en las calles de Santo Domingo

La adrenalina corre por sus venas al momento de grafitear un mensaje a la sociedad.

Miércoles 20 Julio 2016 | 04:00

Utilizando pintura de llamativos colores, Álex Bravo, más conocido en el mundo del arte urbano  como “Huek”, intenta llamar la atención de sus colegas  y transeúntes. 

El objetivo de este artista nacido en la ciudad de Quito, pero radicado desde hace ocho años en Santo Domingo, es llevar un mensaje de reflexión a la sociedad la cual vive atrapada en el sistema consumista, dice.
Lo hace a través de los “vandals”, los grafitis y los  “street arts”. “Cada uno de estos nombres tiene un significado, por ejemplo, un vandal es un grupo de simples líneas que se rayan en la pared dando forma a tu nombre artístico, en cambio el grafiti lleva ya mucho más detalles y colores, sus letras las pueden entender solo grafiteros, pero el que más me gusta es el ‘street art’ o arte urbano, que no  es más que pinceladas de imaginación con mensajes de protesta para la comunidad”, explica el joven de 28 años. 
CONTRACULTURA. Su lucha, denominada contracultura, inició a la edad de 14 años en la ciudad de Oviedo, capital del Principado de Asturias (España), cuando junto a sus padres emigró al Viejo Continente debido a la inestabilidad política que se vivía en el país, según indicó.
Su inquietud y afinidad por el dibujo lo llevó a conocer diferentes calles del territorio español “adornadas” por tagers o grafiteros, que son dos cosas distintas. 
Pero, su lucha no solo es con la sociedad, sino también con la desinformación.
Para Álex, pese a que en otros países como Brasil, Colombia y Perú el arte urbano va saliendo a flote, los prejuicios de la ciudadanía los obliga a seguir trabajando por la búsqueda del respeto a su estilo de vida.
“Por falta de información nos ven mal”, agrega el artista añadiendo que en muchas ocasiones asocian a los grafiteros con violencia, pandillas y drogas.
“Lo único que hacemos es arte callejero, porque un buen grafitero es cien por ciento calle, pero eso no quiere decir que andamos en los vicios, al contrario este estilo de vida nos ayuda a distraer la mente en algo sano”, comenta el hombre, quien ha impartido cursos de arte urbano, grafitis y caligrafitis en dos universidades de Santo Domingo.
SIN APOYO. Cuando José Quiñónez era adolescente su madre, Felícita Barrios, le recomendó que se dedique a otra actividad porque el arte urbano lo mataría de hambre, pero no fue así.
Según el grafitero, conocido como “Faiver”, con una sola de sus obras puede obtener una ganancia de más de 100 dólares.
Por supuesto, aclara que no siempre sus trabajos se pueden vender debido a los prejuicios de la gente.
“En muchas ocasiones mi arte no es el que busca la gente, porque a ellos les atrae los paisajes, lo urbanístico, los retratos. En cambio, yo plasmo lo que imagino, siempre reflejando una rebeldía y protestando en contra de la problemática de la sociedad actual”, enfatiza el artista callejero de 37 años.
“Huek” y “Faiver” forman parte del Colectivo Hip-Hop Santo Domingo.
Ellos y otros 300 jóvenes se reúnen en la plazoleta del parque lineal Manuel Ramos cada vez que buscan expresar su sentir por medio del arte.

EL ARTE GRAFITI
Extraído de la música de las calles americana, el hip-hop de los 70 y 80. 
Los que trabajan en este género se llaman a sí mismos “escritores”. Consiste en que el nombre del artista puede estar plasmado en tres distintas formas: Tag (puede entenderse como la firma del escritor), Throw-up ( de letras de dos colores), y Piece o Pieza (que es el más elaborado, mínimo se utilizan tres colores). 
LOS TAGER
Un tag o tager (etiqueta) es una firma o un acrónimo de un grafitero. 
Para los tags se suelen utilizar abreviaturas o simplemente las siglas. 
Un tag comprende mucho más que una simple firma; es una manera de expresar un propio estilo mediante un alias.
Es una forma rápida y poco peligrosa de expresar un estilo al momento de “grafitear”.
ARTE URBANO
Se ha ido adoptando nuevas técnicas como la aplicación de aerosol con plantillas, y el pegado de carteles y pegatinas. 
Luego, en la calle, el trabajo se hace más rápido, reduciendo el tiempo que el artista está expuesto a ser detectado. Los grafitis tradicionales, los vinculados a la cultura hip hop, han seguido evolucionando, a veces influidos por el postgrafiti o arte urbano.
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