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Los verdaderos rotarios
Los verdaderos rotarios
Por: Miriam Leiva

Jueves 14 Julio 2016 | 04:00

Ser rotario es una filosofía de vida que procura reconciliar el constante conflicto entre el deseo de beneficiarse uno mismo y el deber con el consecuente impulso de servir a los demás. Esta es la filosofía que se basa en el principio: “Se beneficia más el que mejor sirve”.

Las organizaciones rotarias no son sitios de privilegio social o económico, en ellas caben todos los hombres y mujeres honorables, de buena voluntad, que creen en la amistad y en el servicio.

En las cruzadas rotarias no se usan armas, se lleva como escudo el corazón y como bandera la fe en el hombre mismo, la motivación principal es la lucha por la sociedad, pues visualizamos a los demás como a nosotros mismos.
Los verdaderos rotarios pensamos que por encima de un aparente triunfo de grupo está el derecho de todos los hombres a su propia vida y a su libertad, enmarcados en un espíritu de justicia, sin interpretaciones parciales o egoístas. 
Los rotarios pensamos más en el individuo como el primer interesado en la paz, diciendo siempre la verdad, pero no la personal, sino una verdad general que sea beneficiosa y equitativa para todos.
A los verdaderos rotarios esta tragedia nos dejó una lección, hemos sabido aquilatar que amar al prójimo como a uno mismo significa que, así como nosotros nos cuidamos, nos guardamos, nos protegemos, nos amamos, así justamente hemos de considerar y amar a cualquier ser humano alrededor nuestro.
Paul Harris, nuestro fundador, dice sobre el lema de Rotary, que al practicar el “Dar de sí antes de pensar en sí, el pobre es rico, y sin el amor del prójimo el rico es pobre”. Y a renglón seguido hace alusión a una madre, que ante su hijo siempre renuncia a su “yo”; es decir, que la única lección de la vida que podemos dar es separarnos de nuestro propio “yo”. 
Estamos convencidos de que el ayudar a los demás no es un mérito sino más bien un objetivo para enriquecer nuestro propio logro, que va más allá de una estricta obligación moral.
Ha sido reconfortante contemplar como los rotarios tienen la credibilidad, el compromiso generoso y voluntario de tantas personas, reconociéndoles, sin duda, el respeto de los demás y de toda la sociedad.
Estimados amigos, el desastre del pasado 16 de abril se llevó edificaciones y cientos de vidas, pero no el espíritu rotario. 
Miles de historias de dolor se generaron, pero también despertaron sentimientos de esperanza, solidaridad y pujanza.
Me siento orgullosa de ser una verdadera rotaria: rotaria con alma y corazón de acero.
 
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