Actualizado hace: 3 horas 44 minutos
PARA TI, JOVEN.
J. J.

Jota Jota son las iniciales del famoso Julio Jaramillo, guayaquileño, cantante (1935 – 1978). Su ronda musical anda por las 400 producciones discográficas. Hay coleccionistas con 4.500 grabaciones de JJ. Hoy el Teatro Sánchez Aguilar de Guayaquil lo ha puesto de moda con la obra ‘El Musical de Jota Jota’.

Domingo 24 Enero 2016 | 03:00

Para quienes tienen la oportunidad de ver la obra es bueno no quedarse en la belleza de la música, de lo técnico de la obra, qué bien hecha, qué bien actuada por un elenco joven, dinámico, qué buen libreto, qué armonía en el todo. Ecuador debe sentirse orgulloso de la producción nacional, tan propio a valorar lo foráneo, a reproducir libretos ajenos. ‘El Musical de Jota Jota’ tiene un mensaje que comunicar, pero como en toda técnica de lectura o de comunicación éste se entiende cuando se lo apropia, cuando lo hacemos nuestro desde la realidad, la comprensión de lo que quiso decir el autor, cuando lo recreamos en nuestra vida.
En toda teoría comunicacional el mensaje y la comprensión de los mismos suelen ser polivalentes, pueden tener o tienen varias significaciones, más en una obra de dos horas y de diez y ocho artistas en varias escenas dignas de ser oídas, vistas y cantadas.
Para quienes crearon la obra de teatro musical, JJ “ensalza” la grandeza de la leyenda. “Esa forma pasional de vivir que lo llevó a la fama y le causó también tantos problemas, además del punto de vista de sus grandes amores, hacen parte del recorrido” (Cristian Valencia, libretista y director musical de JJ, www.elcomercio.com/tendencias).
¿Qué es lo que podemos valorar como un mensaje humano digno de ser alabado? Y aquí entramos en el conflicto de las interpretaciones. Comparto lo que a mí me hace pensar, me impacta para manejar mi vida con sentido, con armonía.
Valoro su forma pasional de vivir, sí, eso lo hace grande, tiene pasión en todo lo que hace, no es un mequetrefe, no anda arrastrando los pies, antes arrastra multitudes. No valoro la multiplicidad de experiencias que lo sumergen en la bohemia y en la poligamia, eso no es ejemplo. No se discute desde el punto de vista familiar, del tipo de familia que necesita nuestra sociedad.
Pero el ser humano debe aprender de sus errores, y la obra nos hace pensar en ello. Su forma de morir, producto de su vivir, no es feliz. Pero en ese vivir buscó el amor verdadero, lo experimentó, pero no lo poseyó, eso queda para la eternidad. Es en la relación de pareja donde se fragua la eternidad. En su caminar se encuentra con sencillas mujeres que lo hacen grande o grandes mujeres que lo hacen más grande. Pero el gran amor de su vida, su amor imposible, dado en la única mujer que se resistió al Ruiseñor de América, Elsa, es lo que no lo dejará reposar ni explotar la bondad y la belleza que encontró en otras mujeres, porque la verdad de su corazón no se encontró con la plenitud de su otra mitad. Esta es la insatisfacción que lo hundió muchas veces en la decepción, en la inquietud de buscar experiencias múltiples que no le dieron unidad, que sólo se da en la verdad del amor. La obra invita a pensar si la vida es una fatalidad, mundo cruel, o en tus manos de cera dejar mi palpitante corazón que te adora (El Alma en los labios).
La obra invita a no ser meros repetidores, no sólo cantar canciones escritas por otros, sino hacerlas nuestras, darles la vuelta y recrearlas. Esto no se podrá, mientras no sepamos vivir, realizar experiencias propias que nos hagan volar, pensar de otra manera. Por ello, lo que hace grande a JJ no es la belleza de sus melodías bien cantadas, técnicamente bien realizadas y ejecutadas, sino la pasión que le pone para hacerlas reales y concretas. Busca la autenticidad en medio de tanta frugalidad de la vida, del amor, de la historia. Pero como somos especialistas en no valorar lo nuestro, lo auténtico, esperamos que los héroes se mueran para reconocerlos.
No puedo verte triste, porque me matas/ tu carita de pena, mi dulce amor/ me duele tanto el llanto que tú derramas/ que se llena de angustia mi corazón/. Yo sufro lo indecible si tú entristeces/ no quiero que la duda te haga llorar/ Hemos jurado amarnos hasta la muerte/ Y si los muertos aman, después de muertos amarnos más...
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