Actualizado hace: 4 horas 12 minutos
Santo Domingo
Viven con el peligro

Un angosto sendero rodeado de maleza se constituye en la “calle principal” del asentamiento Eloy Alfaro en la cooperativa 2 de Mayo.

Miércoles 20 Enero 2016 | 11:28

Transitar por el sitio sin recibir a cambio una mirada desconfiada es casi imposible.

Los vecinos se conocen muy bien y que llegue gente extraña parece ser un suceso.
Los moradores se quejan y no es para menos, todos coinciden en que están abandonados.
“¿Ustedes vienen para tomar medidas y hacernos el alcantarillado?”, pregunta un vecino, pero al darse cuenta de que no es así se decepciona.
Es que en el Eloy Alfaro “llega gente a ofrecer mucho en campaña y todo queda en nada”, dice.
 
Lo que el hombre llama “alcantarillado” no es más que tubos de aguas servidas que van desde los desagües de las viviendas hasta una quebrada. 
Flor María Ramírez es dueña de una de las 80 viviendas que se construyeron desde hace 10 años, cuando el asentamiento Eloy Alfaro nació.
“Hice mi casa con 800 dólares, fui una de las primeras que llegó y ahora no tenemos a dónde ir”, señala.
La casa de la mujer es una de las diez viviendas que están en riesgo de caer.
El domicilio de Flor no mide más que cinco metros de ancho por cinco de largo, pero para ella y su hijo representan el trabajo de toda una vida.
 
Su historia se repite en la vecindad. A escasos metros de su casa Sonia Párraga, dice que teme que la vivienda vecina, una pequeña villa de madera, caiga sobre la suya de estructura mixta. 
Más allá Agustín Mera, muestra la debilidad de la tierra sobre la que se han asentado las viviendas. Asegura que si se cae una no lo haría sola.
La fragilidad de las construcciones en el asentamiento salta a la vista. Las casas colindan una con otra y una fuerte lluvia provocaría su caída en cadena.
Los habitantes se abastecen de agua de pozos, no tienen alumbrado público ni telefonía.
Son una invasión y los vecinos lo saben, pero quieren dejar de serlo para tener más oportunidades. 
“Queremos que el Municipio nos reubique, no queremos que nos regalen nada, vamos a pagar los lotes pero queremos salir de aquí vivos”, manifestó Carmen Carrión, una de las dirigentes del sector.
Según datos del Municipio, en la ciudad al menos 5.000 familias viven en zonas de riesgo.
“La gente tiene que cooperar, no es cuestión de irse a la orilla del estero, poner cuatro palos y un plástico y decir ‘aquí vivimos porque no tenemos dónde ir, venga Municipio y reubíquenos’. El Municipio no es institución de beneficencia”, manifestó el alcalde Víctor Manuel Quirola.
“Vamos a reubicar a quienes están en conflictos de manera prioritaria con la recuperación de los esteros y construcción de los conductores”, agregó.
Lo cierto para quienes viven en el asentamiento es que desde hace cinco años han realizado trámites para que las autoridades los saquen de ahí.
Dicen que ya no quieren vivir cerca del abismo, ya no quieren convivir con el peligro.
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