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Eva N Ferraz
Carta de dios al mundo

Sí, hoy tengo que decirle muchas cosas al mundo, un mundo que vive olvidado de Mí y volcado hacia las cosas exteriores, que tras una pequeña satisfacción, envenenan cada vez más su alma incapacitándola para saborear la trascendencia ilimitada para la cual el hombre fue creado y destinado: una gran dicha sin fin en el Reino de los Cielos.

Martes 12 Enero 2016 | 04:00

Cada hombre es portador de Dios, de su luz, en el momento en que viene al mundo, pero pronto se deja oscurecer por falsas verdades que le llevan lejos de la Verdad real, sustancial, que soy Yo. Yo, Dios, no busco más que satisfacer a cada ser humano proporcionándole extinguir su nostalgia de Dios, hasta el momento que finalice su tránsito terreno. 

Por esto ahora quiero deciros cuán necesarios me sois para rehacer la Tierra, para retornarle su primigenio aspecto, su real y esencial misión que no es otra que sustentaros en la vida terrena para luego alcanzar el Cielo. Es necesario, pues, que os pongáis manos a la obra según vuestras posibilidades para devolverle la sintonía a la que quiero que vibre, es decir, en equilibrio con el Universo, equilibrio espiritual que le viene de Dios y que sin embargo es quebrado en multitud de ocasiones por la desobediencia de las leyes que Él fijó para cada ser humano vivo. Pero, en contraste con el resto de la creación, el hombre se opone a respetarlas suscitando cambios en la estructura de la Tierra, en el mar y en la atmósfera, pero no como consecuencia de la liberación del CO2 como os quieren hacer creer los sofistas del cambio climático, sino como consecuencia de la violación de la legislación divina para el hombre y que se entiende como pecado.
Ahora ya sabéis la causa de vuestras desgracias. Hasta que no retornéis al seguimiento de la misma no podréis disfrutar de una vida en paz, y las crisis de todo tipo y no sólo la económica acabarán con vuestra existencia pacífica sumergiéndoos cada vez más en una vida frustrada e inútil, ya que quien no es útil para Dios no lo puede ser para sus hermanos. 
La religión católica es la que Yo vine a instaurar como soporte de vuestras debilidades e incapacidad para fijar vuestra mirada en el Cielo que os aguarda después de un periodo de prueba, que esto es la vida. 
Sabed que cualquier espiritualidad, secta o religión que no os hable del verdadero Hijo de Dios, del cual deberíais celebrar su Navidad como de Uno que se compadeció de la flaqueza del hombre y le puso a salvo del que le juró enemistad y odio por los siglos, esto es de Satanás y de su corte de astucia sin igual para engañaros y llevaros a su reino tenebroso, es una falsedad que os imprime el sello del Maligno en lugar del sello del desposorio por el que Dios seduce, conquista y premia a toda alma dispuesta a confiar en su Palabra encarnada: Jesucristo, el Rey del universo.
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