Actualizado hace: 51 minutos
“Sembradores” no dan señales a agricultores

Previo al invierno es común la proliferación de grillos o escarabajos, que salen de su hábitat por el calor.

Martes 12 Enero 2016 | 04:00

 Dichos insectos son conocidos como “sembradores” por los entendidos, porque salen del subsuelo días previos a las lluvias. Su presencia es tomada como indicativo de lo que será la estación invernal, y motiva a los agricultores a apostarle a la cosecha; pueden meterse de lleno a la producción o frenar su ímpetu.

José Toro, profesional de la agricultura, manifestó que hoy en día es muy complicado vaticinar el clima ante el calentamiento global.
“Conocemos que hay insectos sembradores como hormigas, grillos y manichos, que por el calor dejan sus hogares. Salen de tal manera a la superficie que al ser aplastados emanan malos olores y obligan a las autoridades a desplegar acciones para erradicarlos”, dijo.
Recordó que los escarabajos o manichos son unos insectos que causan daños a las raíces de las plantas y que viven bajo tierra, pero cuando sienten el incremento de la temperatura y de la humedad ambiental esos gusanos salen, se transforman en adultos y se convierten en manichos que molestan a la ciudadanía, “pero para los agricultores son señales de un invierno bueno o malo, según la cantidad de insectos”, sostuvo Toro.
Tradición. Según Toro, los agricultores manabitas de hace cinco o siete décadas sabían que para Navidad debía estar enterrada la pepa de maíz, maní y zapallo, que son los ciclos cortos que más se siembran en la provincia, pero algo pasó en el clima y el agua fue alejándose.
“El invierno se retrasó para el 17 de enero. El agricultor decía si no siembro para las Calendarias (2 de febrero) mejor no siembro. Ahora vivimos una sequía en el área central de la provincia”, sostuvo.
Listo. En sectores como la Colón-Quimís, por ejemplo, existen cientos de hectáreas de tierra listas para la siembra, y pese a que cuentan con sistema de riego por goteo, los agricultores están preocupados ante el retraso de las lluvias.
Es el caso de Edgar Zamora, quien tiene dos hectáreas de pepino y haba. Sembró el pasado 3 de enero y si bien las plantas están con un color verde intenso, sabe que el agua no es suficiente para que el fruto sea grande.
“Con poca agua los frutos serán pequeños y los precios bajos”, enfatizó Zamora.
Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
  • ¿Qué te pareció la noticia?
  • Buena
  • Regular
  • Mala