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Buenos días, señor alcalde (IV)
Buenos días, señor alcalde (IV)
Por: Pedro Vincent Bowen
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Domingo 15 Junio 2014 | 04:00

O s lo advertí: ¡Hoy toparemos el controvertido tema del Sistema de Estacionamiento Regulado para Manta (Serma)!

Empiezo diciendo que comparto la opinión de la gente que transita por nuestras cholas calles: ¡No es necesaria, ni conveniente la supresión de la Ordenanza que creó Serma! ¿Qué tal, si en vez de tirar al tacho la Ordenanza, la reformamos en base a las experiencias obtenidas durante su vigencia? Nadie duda que Serma haya cometido errores y excesos. Yo mismo fui víctima de ellos, como cuando un camión-grúa intentó llevárseme (¿a dónde, ah?) el carrito en el cual me movilizo, por haberme estacionado en un espacio privado que no tenía señal alguna que prohibiera el aparcamiento.
En otra ocasión, encontré una especie de araña gigante (candado) colocada de manera arbitraria en una rueda de mi vehículo por uno de esos “buitres” que se movilizaban sigilosamente en motos por las calles a la caza de supuestos “infractores”. ¿Por qué arbitraria? Porque también me encontraba en un lugar particular que tiene dueño.Cuando pregunté ¿a quién pertenecía la empresa dueña de las “grúas”?, se me dijo que, supuestamente, a accionistas “vinculados”.
Pero (el infaltable), no todo ha sido negativo. Serma (y quienes ejercieron autoridad y control de los aparcaderos) cuasi acabó con el caos, los abusos y el desorden imperante en las calles céntricas, especialmente en el sector bancario. Había donde estacionar los vehículos. Se respetaba el área para incapacitados y ancianos. Se pagaba una tasa barata, comparada con lo que se paga en otras ciudades. Disminuyeron los robos de accesorios y objetos dejados en el interior de los carros. Se acabaron los  “franeleros” y “lavacarros”. Y los inevitables “cuidadores” fueron convertidos en “vende-tarjetas”.
¿Qué está pasando ahora, luego de la anunciada “supresión” de la Ordenanza? Observadlo vosotros mismos. Volvieron los “dueños” de los aparcaderos, colocando abusivamente: piedras, conos, bancos, jabas, tarros y cuanto cachivache les sirva para advertir a los sufridos conductores, que para aparcar sus carros, tienen que obligatoriamente pagar por la “cuidadita”, la “lavada” y el “espacio”. Si no, al volver, faltan los espejos o le han rayado el carro.
En todo caso, es un tema que “debe ser tratado con pinzas”, a fin de que el remedio no sea peor que la enfermedad. En el próximo capítulo hablaremos de las motos “prohibidas”, señor alcalde. Y de las miles de tarjetas (yo tengo 40) vendidas por Serma a los usuarios de los aparcaderos tarifados. 
¿Valen las tarjetas? Si no valen: ¿Quién devuelve la plata que pagamos por ellas? (Continuará)
 
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