Actualizado hace: 6 horas 36 minutos
J. Maldonado F.
¿Soluciones?

El señor Alcalde ha anunciado que anda en busca de soluciones para los graves problemas urbanos, como es su obligación. Y bien haríamos los ciudadanos en colaborar sugiriendo las que veamos posibles al enunciar el problema.

Miércoles 11 Junio 2014 | 04:00

Por ejemplo, las calles del centro de la urbe parecen insuficientes para la cantidad de vehículos que circulan por ellas. Y cómo no van a ser insuficientes si buena parte de ellas se encuentra ocupada con los autos estacionados. Claro ejemplo son las calles Chile y Ricaurte. La solución, entonces, se encuentra en eliminar tanto carro estacionado.
Si se averigua por los propietarios, nos encontramos con los dueños de los almacenes que quieren su carro a su vera; o profesionales con oficinas ahí cerquita.
Por lo tanto, no es necesario prohibir el estacionamiento; se le debe poner precio por tiempo. Con 50 centavos por media hora o fracción, ya se asegura un ingreso importante para financiar el control. Las calles más congestionadas deben tener el aparcamiento más caro y hasta prohibido, porque la principal función de la calle es la circulación vehicular y peatonal.
El otro uso indebido de las calles céntricas lo constituyen los puestos de comida, que montados en carretas se estacionan en cualquier lugar y amontonan a su clientela que saborea con placer um rico cebiche o su guatita de media mañana. El ser permisivos con esos negocios impide que se arrienden locales, que sean decorados adecuadamente y presten un servicio mejor y más comodidad.
Pero más importante que esas medidas es encontrar un sistema que le permita al señor Alcalde codearse con los problemas y darles solución. Para ello resulta ideal la vida sencilla de que nos habla la Biblia. Hacer una pausa en el trabajo; salirse de la oficina; bajar a la calle; caminar sin rumbo, pero por sectores diferentes.
Eso es romper paradigmas y establecer sistemas nuevos y eficientes. Resulta muy difícil porque en la oficina se acumulan los problemas y cuando se sienta frente a su escritorio ya se sumerge en ellos. Entonces es necesario sacudirse de ellos, abandonarlos “irresponsablemente” para buscar el contacto con la realidad que debemos lidiar.
Lo que de primera mano parecería irresponsable resulta el mejor sistema para conocer y lidiar los problemas diarios. Ese es el caso de las aceras ocupadas y los peatones obligados a caminar por las calzadas. O la falta de un nivel común en los soportales y aceras de la cuadra para que haya continuidad al caminar; peor aún las gradas que en casos de aglomeración ya han producido caídas graves.
En fin, hay muchas cosas de las que se puede enterar al caminar por las calles del centro; de paso se encontrará con varios locales donde venden ricos bocaditos como los cebiches o las hayacas que tanto nos gustan a todos. Siempre será mejor enterarse personalmente de las cosas en lugar de consumir solamente lo que le cuentan los que sabemos y que son de siempre.
 
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