Actualizado hace: 1 hora 47 minutos
Gonzalo Medina Calderón
Es una pena…

Satisfechos escuchábamos en la Asamblea de Montecristi la sonora y retumbante voz de un hijo de Manabí, oriundo de la bella Bahía de Caráquez, hijo de un idóneo representante de la hidalguía manabita por su forma de ser y proceder, el Dr. Leonardo Viteri Molinari, al fin nos decíamos, la voz de la provincia, va a ser escuchada, a través de la límpida voz de Leonardo Viteri Velasco.

Viernes 22 Mayo 2009 | 20:40

Más este deslumbramiento de nuestro imaginario se vino abajo, cual falaz castillo de naipes, el día que Leonardo Viteri tuvo un “tete a tete” con el gobernador Vicente Véliz, en un programa televisivo, sobre el tema de las cuestionadas elecciones últimas. El gobernador, como siempre, tranquilo y razonador, cual eficiente máquina de calcular, destrozó los argumentos, falacias y mentiras que expuso Leonardo Viteri, quien pretendía al son de la trompeta de su voz y variados despropósitos verbales, hacer que predomine su criterio al mejor estilo “partidocrático” de derecha. Pretendió tener la razón y no pudo comprobarla documentadamente; al contrario, el presunto acusado como representante del gobierno demostró lo falaz de los documentos exhibidos o la interpretación errónea de los mismos. Al final, Leonardo Viteri terminó acusando al gobernador de no ser un izquierdista “químicamente puro”, como sí lo es Auki Tituaña, alcalde de Cotacachi; por cuanto había viajado con sus hijas recientemente a los Estados Unidos, que pena, que promesas en formación se autodestruyan por fanatismo y traigan como argumento sutiles cuestiones de interpretación. ¿A quién se le ocurre acusar de falsear su identidad de conciencia por que ha viajado a Estados Unidos, por el motivo que sea? Con este razonamiento no se puede acusar de que traiciona su conciencia y su inclinación izquierdista. Creemos que es absurdo acusar a alguien de traicionar sus principios porque ha pisado suelo norteamericano. Es una ingenuidad incalificable, por no usar otro término más decidor pero quizás ofensivo. Recordemos que en la época más recalcitrante de anticomunismo del gran país del norte, en el Macartismo de la década de los sesenta del siglo pasado, los grandes pensadores norteamericanos como Arthur Miller y otros de izquierda, que disentían con su pensamiento del gobierno en funciones, fueron satanizados y acusados de traicionar a su país y luego pasada la barbarie fanática fueron liberados de toda culpa y se les rindió el homenaje al que se había hecho merecedores. No seamos tan pequeños de intelecto culpando de comunistas a quienes viajan a Estados Unidos. Que Manabí necesita líderes nacionales es una verdad incuestionable, pero estos deben ser de pensamiento universal, no quedarse en demostraciones de odio y fanatismo.
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