Antonio Ureta y José Valencia de Mera, dirigentes del sector arrocero, alertan que el arancel del 30% anunciado por Colombia para el arroz ecuatoriano, vigente desde el 1 de febrero de 2026, amenaza la colocación de excedentes y reaviva protestas en zonas productoras de Ecuador.

El impacto es más fuerte para el pequeño productor 

El anuncio se suma a una lista de quejas: incumplimiento del precio mínimo, alza de insumos y diésel, dificultades para exportar y una reducción sostenida de áreas sembradas en el país.

Ureta, coordinador del Foro de los Recursos Hídricos de Manabí y presidente de una Asociación de Agricultores Arroceros, señaló que el impacto recae con mayor fuerza en el pequeño productor, que suele sembrar entre una y tres hectáreas. En Manabí, indicó, el ciclo invernal abarca entre 12.000 y 13.000 hectáreas, distribuidas en miles de familias. 

El arroz de Ecuador sin su mercado natural 

Colombia fue durante años el mercado natural para "desahogar" excedentes de arroz de Ecuador. Con el nuevo arancel, dirigentes y agricultores temen que el grano deje de salir o lo haga con mayores trabas, en un momento en el que la productividad se ha mantenido alta pese a una reducción de hectáreas sembradas.

José Valencia de Mera, presidente de una organización de arroceros, resumió el escenario como un periodo "de luto" para el campo. Afirmó que, sin el mercado colombiano, Ecuador podría quedarse con cerca de 60.000 toneladas anuales que antes se vendían al vecino país, lo que aumentaría la presión sobre el precio al productor.

En Guayas, pequeños agricultores de recintos como Los Quemados, Yurima, Jigual, Las Playas, La T, La Clemencia y Pueblo Nuevo se reunieron para analizar el anuncio y anticiparon una resolución pública para definir si salen a protestar en carreteras desde la próxima semana. En Los Ríos, gremios también difundieron en redes la posibilidad de movilizaciones.

¿Por qué Colombia impone el arancel?

El Gobierno colombiano incluyó al arroz en una lista de 73 productos ecuatorianos a los que aplicará un arancel del 30%. La medida se da en el marco de la tensión comercial con Ecuador, luego del anuncio ecuatoriano de una tasa del 30% a importaciones colombianas, argumentando falta de cooperación en seguridad y control fronterizo.

En paralelo, gremios arroceros de Colombia plantearon reforzar controles al ingreso del arroz ecuatoriano y evaluaron la aplicación de medidas equivalentes. La Federación Nacional de Arroceros (Fedearroz) señaló que el problema incluye el comercio informal y propuso que el arroz ecuatoriano ingrese por un puerto marítimo autorizado, como mecanismo de control.

Precios, costos y el reclamo por el precio mínimo

Más allá del arancel, Ureta y Valencia de Mera insistieron en que el sector arrastra varios ciclos con dificultades de comercialización y precios bajos. Ureta recordó que existe un precio oficial acordado en torno a 34,50 y 35,50 dólares por saca (según calidad), pero afirmó que productores han vendido por debajo de ese valor, incluso en rangos de 20 a 22 dólares.

En Los Ríos, agricultores reportaron pagos de 28 a 29 dólares por saca, con costos adicionales asociados a pilado y transporte que reducen el ingreso neto. A ello se suma el encarecimiento del diésel, agroquímicos, fertilizantes y maquinaria, factores que —según dirigentes— desincentivan la siembra del ciclo actual.

Javier Ronquillo Bajaña, presidente de la Corporación Nacional de Organizaciones Productoras de Arroz (Corpnoarroz), advirtió que, si el arroz no sale del país y no aparece un mercado alternativo, la afectación continuará. Indicó que han buscado opciones en Centroamérica, pero señaló que los precios internacionales se mantienen bajos y que no se han concretado exportaciones.

Menos hectáreas en 20 años y provincias claves 

La contracción del cultivo es otro telón de fondo. En las últimas dos décadas, Ecuador habría perdido cerca de 160.000 hectáreas de arroz: de 420.000 en 2005 a 260.000 en 2025, según datos atribuidos al Ministerio de Agricultura y a estimaciones citadas por actores del sector. Provincias como Guayas y Los Ríos sostienen gran parte de la producción, mientras Manabí refleja caídas en áreas sembradas, de alrededor de 15.000 a casi 11.000 hectáreas.

Para Ureta, la reducción y la "deserción" del campo se relacionan con precios que no cubren costos, además de problemas recurrentes de infraestructura hídrica y drenaje que, en invierno, inciden en pérdidas por inundaciones y erosión en zonas productivas.

Competencia externa y búsqueda de mercados

El sector también enfrenta condiciones externas que afectan la competitividad. Ronquillo recordó que Colombia compra arroz a Estados Unidos y otros países. En esa comparación, dirigentes sostienen que el arroz estadounidense tiene ventajas por 0% de arancel y subsidios, lo que reduce costos de importación para Colombia.

Eitel Lozano, director del Centro de Investigación del Arroz (CINAR), añadió que el diferencial cambiario influye: Ecuador opera con dólar y Colombia con peso, por lo que la devaluación del peso encarece el producto ecuatoriano en el mercado colombiano.

En respuesta, organizaciones del sector reportan gestiones para estandarizar variedades, mejorar trazabilidad y promover semillas certificadas, con el fin de cumplir exigencias de exportación. En ese marco, se mencionaron acercamientos con Costa Rica, país que importa una parte importante del arroz que consume.

Compras públicas y pagos en discusión

Como antecedente, el Gobierno anunció a finales de 2025 un plan de compra directa para aliviar la sobreoferta. Se adjudicó la adquisición de 51.000 quintales a ocho productores. En Los Ríos, además, se informó de desembolsos por 2,2 millones de dólares a dos piladoras para pagar a productores; sin embargo, agricultores señalaron retrasos en ciertos pagos.

Con el arancel colombiano en puerta, el sector espera definiciones sobre la continuidad de la salida comercial hacia Colombia, la renovación de acuerdos vigentes y medidas que permitan sostener el precio al productor en plena cosecha invernal.