Este jueves 29 de enero de 2026, en la historia de la capital manabita, se dio inicio formal de las operaciones de prueba en la planta de Mancha Grande. Tras años de espera, el alcalde Javier Pincay anunció que el sistema ha comenzado a procesar el líquido vital, cumpliendo así una de las promesas más esperadas por los habitantes del sector rural. El inicio de estas pruebas técnicas representa la culminación de una etapa constructiva histórica que permitirá llevar finalmente el líquido vital a miles de familias de Portoviejo, Manabí, que dependían de métodos precarios.

La puesta en marcha de esta infraestructura no se limita únicamente a una mejora en la infraestructura, sino que se traduce directamente en salud, dignidad y un mejor futuro para más de 80 mil habitantes de la zona rural. Durante el acto simbólico de apertura, se destacó que la planta de Mancha Grande es el resultado de un esfuerzo sostenido por integrar a las parroquias rurales al sistema de desarrollo urbano. El burgomaestre enfatizó que el agua ahora está "cerquita", eliminando brechas de desigualdad que habían persistido durante décadas en el cantón Portoviejo.

Financiamiento internacional y capacidad técnica de la obra

La ejecución de este ambicioso proyecto fue posible gracias a una inversión que alcanza los 20 millones de dólares, financiados mediante el respaldo de diversos organismos. Para consolidar la planta de Mancha Grande, fue vital la participación de entidades multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la CAF y el Banco Europeo de Inversiones. Estos recursos económicos aseguraron que cada fase de la construcción cumpliera con las normativas internacionales de calidad y eficiencia para el tratamiento de agua cruda.

Desde el punto de vista técnico, el sistema destaca por su imponente capacidad de producción, diseñada para generar hasta 500 litros por segundo. La planta de Mancha Grande se alimenta a través de una compleja línea de conducción que se extiende por 26 kilómetros, transportando el agua desde la captación hasta los tanques de tratamiento. Esta red de crudo es el eje vertebral que garantiza que el volumen de agua sea suficiente para abastecer no solo a los residentes, sino también a la industria local.

Cobertura territorial y beneficios para las parroquias

Ubicada estratégicamente en el sitio del mismo nombre, dentro de la parroquia San Plácido, la planta de Mancha Grande ya ha comenzado a impactar en el abastecimiento de las zonas circundantes. Actualmente, el sistema extiende su cobertura hacia las parroquias de Abdón Calderón, Alhajuela y Chirijos, donde se han intensificado los trabajos en las conexiones domiciliarias. Este despliegue técnico asegura que el servicio llegue de manera directa y eficiente a cada hogar, eliminando la necesidad de recibir agua de forma intermitente.

La planificación establecida por las autoridades locales contempla una expansión que se extenderá de forma cronológica hacia otras zonas importantes del cantón. Se prevé que para el mes de julio la intervención llegue al balneario de Crucita, mientras que en el último trimestre del año el servicio alcanzará a Riochico y Pueblo Nuevo. De esta manera, la planta de Mancha Grande logrará completar la cobertura total de la zona rural antes de que finalice el presente año, según el cronograma de planificación institucional.

Tecnología sostenible y compromiso con el medio ambiente

Un aspecto diferenciador de este proyecto es su enfoque en la sostenibilidad, posicionando a la planta de Mancha Grande como una referencia nacional en obras públicas ecológicas. El sistema cuenta con la instalación de paneles solares diseñados para generar su propia energía, lo que reduce drásticamente la huella de carbono durante el proceso de potabilización. Esta tecnología garantiza que la provisión del servicio no impacte negativamente en el entorno natural, respetando el ecosistema del valle donde se asienta.

El enfoque ambiental refuerza la idea de que el agua es un derecho humano que debe garantizarse bajo estándares de responsabilidad ambiental. La planta de Mancha Grande no solo entrega el recurso, sino que lo hace de una manera que protege el medio ambiente para las futuras generaciones. Las autoridades municipales han reiterado que este paso tecnológico es fundamental para modernizar la gestión hídrica, permitiendo que el consumo humano sea seguro y sostenible a largo plazo.

Impacto en la economía familiar y social

Para los residentes de la ruralidad, la operatividad de la planta de Mancha Grande significa el fin de un gasto excesivo en tanqueros. Moradores como Carmen Moreira han señalado que el sueño de tener agua potable en el grifo se traduce en un alivio directo para el bolsillo de las familias más necesitadas. El acceso constante al servicio permitirá que los ciudadanos dejen de depender de horarios limitados y de la compra de agua a costos que superaban su realidad económica diaria.

Además de los beneficios domésticos, la infraestructura tiene el potencial de transformar la matriz productiva de las zonas beneficiadas. La planta de Mancha Grande impulsará sectores clave como la agricultura, el comercio y el turismo, sectores que anteriormente veían limitado su crecimiento por la falta de servicios básicos. Con el agua garantizada, se prevé un incremento en la dinamización económica de las siete parroquias rurales, atrayendo nuevas inversiones y mejorando la calidad de vida general.

Consolidación del Plan Triple AAA y visión a futuro

La entrega y el inicio de pruebas de este sistema forman parte esencial de la estrategia denominada Plan Triple AAA. La planta de Mancha Grande es una de las principales procesadoras de este plan, con un volumen calculado para servir a una población de hasta 350 mil usuarios cuando opere a su capacidad máxima. Además de la planta, el proyecto integral incluyó la rehabilitación de redes de distribución y mejoras en la infraestructura vial, asegurando una intervención urbana completa y funcional.

Esta obra se suma a otros esfuerzos de gestión liderados por la administración actual, incluyendo el avance del Plan 2035 y el catastro rural. La planta de Mancha Grande representa la materialización de un desafío que inició en el 2021 y que hoy, bajo la directriz de Javier Pincay y el equipo de trabajo donde participa Jorge Gorozabel, se convierte en realidad. El compromiso municipal se mantiene firme en seguir trabajando para que la calidad de vida en Portoviejo siga elevándose a través de obras con rostro social y técnico.