El economista Gerardo Verdecia analizó una cifra alarmante: el 69% de los ecuatorianos no puede ahorrar nada o no supera los 2.000 dólares anuales, en una entrevistas de Manavisión Plus. Según el experto, aunque los indicadores macroeconómicos del país muestran señales positivas en 2026, la economía doméstica vive una realidad paralela marcada por la falta estructural de recursos y un mercado laboral estancado desde hace más de una década.
-Economista, el 69% de los ecuatorianos no ahorra casi nada. ¿A qué se debe esta cultura o falta de capacidad para guardar dinero?
Es el reflejo de la realidad más aterrizada de los ciudadanos. Existe una desconexión; mientras la macroeconomía habla de un crecimiento del 4% en 2025 o de ventas al alza, las familias ven el ahorro como una misión imposible. El problema es estructural: los ingresos en Ecuador son generalizadamente bajos. A veces se confunde el salario básico con el salario real; la realidad es que los ingresos efectivos promedian entre 370 y 380 dólares al mes, un valor inferior al salario mínimo. Si comparamos eso con lo que cuesta la canasta básica, entendemos por qué no se puede ahorrar.
-¿Entonces, por más que el ciudadano tenga el deseo de ahorrar, el problema es totalmente macroeconómico y fuera de su control?
Es un factor que en la gran mayoría de casos está fuera del control de las personas. El mercado laboral ecuatoriano no proporciona oportunidades. Para que tengan una idea: hoy, en 2026, tenemos prácticamente la misma cantidad de empleos formales que en el año 2013. La población ha crecido, pero las nuevas personas que se incorporan o no encuentran salida laboral o lo hacen bajo condiciones muy deterioradas. Esa falta de dinamismo y de inversión privada en la economía cotidiana son los factores clave.
-¿No es también un tema conductual? A veces, cuando ganamos más, gastamos más y no pensamos en el mañana.
Tiene incidencia. En sociedades con mercados laborales sólidos, como los europeos, la cultura del ahorro impulsa el crecimiento general porque del ahorro nace la inversión. En Ecuador sufrimos de los dos males: el problema estructural de falta de dinero y el conductual, agravado por la falta de educación financiera. Como ahorrar es casi un "lujo" que no ocurre comúnmente, el tema se vuelve desconocido. Es un círculo vicioso que se retroalimenta.
- ¿Qué responsabilidad tiene el sistema financiero? A veces las tasas por depósitos a plazo son muy bajas o los trámites son engorrosos.
El sistema financiero ecuatoriano es un mercado capturado y poco dinámico. Aunque estamos dolarizados y no tenemos riesgo cambiario, no hay mucha presencia de banca internacional que favorezca la competencia e innovación. Factores como el control de tasas de interés, el Impuesto a la Salida de Divisas (ISD) y la incertidumbre política actúan como barreras. Al haber pocos bancos y falta de competencia, no hay incentivos para ofrecer mejores vehículos de ahorro.
-¿Existen políticas públicas o programas gubernamentales que realmente impulsen el ahorro en el país?
El Estado ha ido remando en la dirección incorrecta; es el primero que no ahorra y gasta más de lo que ingresa.
La percepción general del sector público es de derroche, no de ahorro. Lo que vemos son políticas "parche" para apuntarse un gol político, como ciertos créditos a tasas bajas, pero eso no resuelve el problema de fondo ni fomenta una solución estructural de mediano plazo.
Gerardo Verdecia, economista
-Ante este escenario, ¿qué le queda al ecuatoriano que gana el básico o incluso menos para intentar guardar algo?
Lo primero es acortar a lo mínimo cualquier gasto que no sea estrictamente básico (alquiler, comida, servicios, salud). Aunque la situación sea compleja, no podemos despreocuparnos por completo porque la vida siempre trae imprevistos de salud o laborales. Debemos ser precavidos y reaccionar ante la situación adversa.
-¿Debería incluirse la educación financiera en el sistema educativo desde la escuela?
Totalmente. El modelo educativo debe evolucionar. La gestión de recursos personales es un tema transversal en la vida de todos, independientemente de a qué se dediquen. Se han hecho avances, pero falta institucionalizarlo como algo generalizado y obligatorio.
-Finalmente, ¿qué método de ahorro recomienda para quienes tienen ingresos muy apretados?
Cuando el ingreso es limitado, recomiendo primero cubrir los gastos básicos y distribuir lo que sobre, destinando un porcentaje pequeño al ahorro. Si hay un poco más de margen, lo ideal es ahorrar apenas llega la nómina, movilizando el dinero a una cuenta o póliza antes de empezar a gastar, para evitar que la falta de cultura financiera consuma ese monto durante el mes.