La situación de inseguridad en Manta continúa bajo un escenario crítico tras confirmarse un nuevo ataque armado en la zona rural. Wilfrido Alberto Holguín Muentes fue identificado como la víctima de este atentado registrado este domingo 1 de febrero en la Ruta Spondylus, donde sujetos desconocidos acabaron con su vida propinándole varios impactos de bala en plena vía pública.

El ciudadano fue auxiliado inicialmente por personas particulares, quienes lo trasladaron de urgencia en un vehículo privado hacia una casa de salud en Manta. No obstante, durante el trayecto, una ambulancia interceptó el automotor para brindar asistencia médica; lamentablemente, los paramédicos solo pudieron confirmar que el hombre ya no presentaba signos vitales tras el brutal ataque.

Respuesta en redes y estadísticas alarmantes

A pesar de las especulaciones iniciales sobre el suceso, se conoció que el propio entorno o el involucrado, mediante un comentario en su red social, descartó ciertos rumores previos al desenlace en Manta. Este nuevo hecho de sangre recrudece la percepción de inseguridad en toda la zona costera, sumando una cifra preocupante a los registros oficiales que maneja la Policía Nacional en la provincia.

Con este crimen, las estadísticas en el distrito que comprende a Manta, Montecristi y Jaramijó ascienden a 60 fallecidos en lo que va del año. Las autoridades mantienen la alerta ante el incremento exponencial de la criminalidad, la cual no parece dar tregua a pesar de las constantes intervenciones y operativos realizados en los sectores considerados como puntos críticos.

Conmoción por crimen de menor en el Jocay

La jornada anterior, el 31 de enero, también estuvo marcada por la tragedia y la indignación en Manta tras el asesinato de un menor de apenas 12 años de edad. El ataque ocurrió en el popular barrio Jocay, donde el pequeño Anderson M. fue alcanzado por una ráfaga de disparos que terminaron con su existencia de forma instantánea mientras se encontraba en el sector.

El cuerpo del infante quedó tendido sobre la vereda, ante la mirada atónita de los residentes de Manta que presenciaron la desgarradora escena. Este caso generó una fuerte conmoción social, ya que Anderson M. se convirtió legalmente en la víctima número 58 de las muertes violentas en el distrito policial, apenas horas antes del reporte del caso de Holguín.

Contexto de inseguridad en la zona rural

El incremento de la violencia en Manta refleja una tendencia peligrosa que ahora se extiende con fuerza hacia la zona rural del cantón. Los sicariatos en vías principales, como la Ruta Spondylus, demuestran la audacia de los victimarios para actuar en cualquier punto estratégico de la geografía local, burlando los controles de las unidades de patrullaje que recorren las carreteras.

Cada nuevo reporte de fallecimiento violento en Manta presiona a las instituciones de control a redoblar los esfuerzos de vigilancia y prevención. Mientras tanto, la ciudadanía vive bajo la sombra del miedo, esperando que las cifras de asesinatos dejen de escalar en una de las zonas portuarias más importantes y productivas de todo el territorio nacional.