Francys Arsentiev, conocida como la «Bella Durmiente» del Monte Everest, falleció el 24 de mayo de 1998 tras convertirse en la primera mujer estadounidense en alcanzar la cima del Everest sin oxígeno suplementario. La alpinista de 40 años murió durante el descenso, junto a su esposo Sergei Arsentiev, en un trágico suceso que marcó la historia del montañismo.
El 22 de mayo de 1998, Francys y Sergei coronaron la cima de los 8.848 metros del Monte Everest. Aquello se convirtió en un hito alcanzado sin el uso de oxígeno adicional. Se trató de una hazaña reservada para pocos debido a las extremas condiciones de la «zona de la muerte». Sin embargo, durante el descenso, las duras condiciones climáticas y la falta de oxígeno los llevaron a separarse.
La «Bella Durmiente» estuvo a punto de ser salvada
Francys, agotada, quedó atrapada a más de 8.500 metros de altitud. Sergei, intentando rescatarla, sufrió una caída mortal. Un equipo uzbeko encontró a Francys aún viva, pero las extremas condiciones impidieron su rescate. Los alpinistas Ian Woodall y Cathy O’Dowd también intentaron ayudarla, pero tras más de una hora, debieron abandonarla para salvar sus propias vidas.
El cuerpo de Francys, visible en la ruta norte del Everest, fue apodado «La Bella Durmiente» debido a su postura serena y su traje violeta brillante. Permaneció a la vista durante nueve años hasta que, en 2007, Woodall lideró una expedición para darle un entierro digno, trasladando su cuerpo fuera de la ruta principal.
El Monte Everest, la montaña más alta del mundo
Francys Arsentiev, nacida en Honolulu, Hawái, en 1958, era una experimentada alpinista. Junto a Sergei, había escalado picos como el Denali y el Elbrus. Su sueño de conquistar el Everest sin oxígeno suplementario reflejaba su determinación, pero también los riesgos extremos de esta práctica. Su hijo, Paul Distefano, quedó huérfano tras la tragedia.
El Monte Everest, la montaña más alta del mundo, ha cobrado más de 300 vidas desde las primeras expediciones en la década de 1920. La «zona de la muerte», por encima de los 8 mil metros, presenta condiciones letales debido a la baja presión de oxígeno y temperaturas de hasta -60 °C. Muchos cuerpos, como el de “la Bella Durmiente”, permanecen en la montaña, algunos convertidos en puntos de referencia para otros escaladores.
La historia de Francys Arsentiev sigue siendo un recordatorio de los peligros del Everest y del costo humano de desafiar sus límites. Su legado, como el de otros montañistas, resuena en la comunidad alpinista como un símbolo de valentía y sacrificio.