Detrás del brillo del escenario y de los aplausos, Karla Cueva es una mujer que enfrenta una doble misión: abrirse paso en la música regional y cuidar a su hermano Gustavo , de 50 años, quien padece una discapacidad del 76 %. “Aparte de ser artista, soy abogada y madre sustituta . Quienes tenemos a estos ángeles en casa sabemos que ellos son nuestros motores en la vida. Él es el mío”, afirma.

A sus 32 años, Karla reconoce que su hermano ha sido la fuerza que la ha llevado a no rendirse. Por él estudió Derecho, para defenderlo, y ahora canaliza esa motivación en su arte. En su próximo EP incluirá una canción dedicada a las personas con discapacidad, a quienes llama con cariño “ángeles”.

De la Judicatura al escenario

Antes de dedicarse a la música, Karla trabajó en el Consejo de la Judicatura , donde equilibraba su empleo con el cuidado de su hermano. En esta fase, Karla tuvo que tomar decisiones difíciles por él mientras seguía resuelta en su deseo de continuar creciendo. Sin embargo, los horarios y las exigencias laborales le impedían cumplir con ambos compromisos. “ Mi hermano fue quien me impulsó. Por ley tenía derecho a dos horas de permiso diario, pero estaba teniendo inconvenientes. En julio de 2022 él se puso muy grave, y entendí que debía renunciar. Al día siguiente dejé mi trabajo, entre lágrimas, pero decidida”, relata.

Desde entonces, su vida cambió. “Dios me ha ayudado. Desde que renuncié, la música me ha abierto caminos ”, dice la artista, convencida de que esa decisión fue una señal de destino hacia donde Karla siempre aspiró a llegar.

El amor de su hermano, su mayor inspiración

Gustavo no solo inspira su carrera, sino que también la acompaña en los ensayos y disfruta cada presentación. “ Trato de no quebrarme al hablar de él. Es lo más importante en mi vida. Lucho por su felicidad y por la inclusión de las personas con discapacidad. Cuando canto, le pregunto si le gusta la canción. Me llama 'la nana' y se emociona cuando me ve en televisión”, confiesa.

Esa conexión emocional se plasma en la canción que dedicará a él en su próximo álbum. “Todo lo que hago está inspirado en él. Sé que el Ecuador se identificará con esa canción”, adelanta emocionada.

Una artista con propósito social

Más allá de la música, Karla continúa ejerciendo como abogada y ofreciendo asesoría gratuita a mujeres que enfrentan situaciones de vulnerabilidad. “Les digo que conozcan sus derechos y no se dejen pisotear. Debemos ser pilares fuertes. Si no vives para servir, no sirves para vivir ”, afirma con convicción.

La intérprete también busca derribar los prejuicios entre mujeres dentro del ámbito artístico. Al hablar sobre su trayectoria, Karla menciona que hay un dicho que dice que la mujer es enemiga de otra mujer, pero no debería ser así. “ Debemos apoyarnos, no competir ”, sostiene, enfatizando el enfoque colaborativo que siempre Karla propone.

La pionera del regional en Ecuador

Karla Cueva es reconocida como la primera mujer ecuatoriana en apostar firmemente por el género regional, un estilo musical tradicionalmente dominado por voces masculinas. “ Fui la primera en hacerlo con fuerza . Empecé hace tres años y desde entonces me he dedicado por completo. Ahora vivo mi sueño”, asegura.

Su más reciente sencillo, “Me dediqué a perderte” , representa una etapa de transformación y crecimiento. “Es una canción muy especial. Me transporta a mi época de estudiante en Guayaquil. Simboliza mi evolución: la de una mujer que dejó todo por cumplir sus sueños ”, comenta sobre el tema escrito por Áureo Baqueiro y Leonel García (de Sin Bandera).

Una historia de amor, coraje y fe

Con la serenidad de quien ha superado obstáculos personales y profesionales, Karla Cueva continúa consolidando su carrera con una meta clara: su nombre es sinónimo de trascender a través del arte y la empatía . “Le he prometido a mi familia que voy a popularizarme en Ecuador. Quiero ser la nueva Sharon , pero en el género regional. No tengo miedo al éxito”, afirma decidida.

Para ella, la música no es solo un camino artístico, sino una herramienta de esperanza. “Dios me dio una misión y la cumpliré mientras mi voz tenga fuerza”, concluye, reafirmando una vez más el enfoque de Karla en su propio desarrollo personal y artístico.