Una Sala Penal de la Corte Provincial de Justicia de Santo Domingo de los Tsáchilas ratificó por unanimidad la sentencia de 34 años y ocho meses de prisión contra el exmilitar Cristian Gabriel Bósquez Jiménez. El tribunal confirmó su responsabilidad como autor del delito de femicidio cometido en noviembre de 2020 contra su expareja, Cristina Liliana Balcázar Ortiz, quien se encontraba en estado de gestación. La resolución responde a la gravedad de los hechos y la aplicación de circunstancias agravantes tras un extenso proceso que incluyó la fuga del agresor a Perú y su posterior captura internacional.
Un fallo unánime por violencia extrema
La resolución judicial de este martes confirma la decisión de primera instancia emitida en diciembre de 2025 contra el exmilitar. Los magistrados desestimaron los recursos presentados por la defensa del procesado, acogiendo la tesis de la Fiscalía General del Estado, que demostró que la víctima fue sometida a violencia extrema. El cuerpo de Cristina fue localizado tras doce días de búsqueda en un terreno baldío en la vía a Quinindé, presentando signos de tortura y amarraduras profesionales.
La investigación determinó que los nudos utilizados para inmovilizar a la víctima, del tipo "presilla de alondra", guardaban una relación directa con el entrenamiento militar del hoy sentenciado. Este detalle técnico fue una de las pruebas periciales fundamentales para establecer el nexo causal entre el acusado y la ejecución del crimen, sumado a los antecedentes de violencia psicológica que el exmilitar ejercía sobre Cristina antes de su desaparición el 24 de noviembre de 2020.
Sospechoso fue localizado en Perú
Cristian Gabriel Bósquez Jiménez logró evadir la justicia ecuatoriana durante casi cinco años, tras haber sido aprehendido inicialmente y luego puesto en libertad, momento que aprovechó para cruzar la frontera. Su nombre integró la lista de los Más Buscados de Santo Domingo de los Tsáchilas, activándose una notificación roja de INTERPOL para su localización y captura en el extranjero.
El exmilitar fue localizado y capturado el 29 de mayo de 2025 en territorio peruano durante la operación Gran Fénix 159. El trabajo coordinado entre la Policía Nacional del Ecuador y las autoridades peruanas permitió su extradición el 16 de octubre de 2025. Tras su arribo al Aeropuerto Mariscal Sucre, el procesado fue puesto inmediatamente a órdenes de los tribunales de Santo Domingo, donde finalmente enfrentó el juicio por el cual hoy cumple su pena.
Reparación integral y memoria para la víctima
Además de la reclusión por el tiempo máximo que permite el Código Orgánico Integral Penal (COIP) en el artículo 141, la sentencia ratificada contempla medidas de reparación integral. La justicia busca no solo sancionar al culpable, sino dignificar la memoria de la víctima y garantizar que hechos similares no se repitan. Entre las medidas destaca que una institución del GAD Municipal de Santo Domingo, enfocada en la atención a mujeres víctimas de violencia, llevará el nombre de Cristina Balcázar.
Asimismo, se ordenó la colocación de una placa conmemorativa en un espacio público de la ciudad. Para la familia de Balcázar, que mantuvo una lucha constante durante más de un lustro, este fallo representa un cierre parcial a su dolor. María Ortiz, madre de la víctima, manifestó que aunque la sentencia no devolverá la vida de su hija ni del bebé que esperaba (siete meses de gestación), la ratificación de la condena otorga la paz de saber que el responsable no gozará de libertad.
El femicidio en el Código Penal ecuatoriano
Este caso se asienta como un precedente importante en la lucha contra la impunidad en delitos de género en Ecuador. La aplicación de los 34 años y ocho meses se debe a la concurrencia de agravantes, tales como la relación de pareja preexistente y la situación de vulnerabilidad de la víctima debido a su embarazo. La sentencia reafirma la capacidad operativa de las unidades de investigación para perseguir criminales más allá de las fronteras nacionales.
La Fiscalía destacó que el éxito del caso se basó en una prueba científica robusta, incluyendo análisis de ADN, peritajes forenses y testimonios que reconstruyeron las últimas horas de vida de Cristina. El caso Balcázar es ahora un referente de la cooperación judicial internacional entre Ecuador y Perú, demostrando que el tiempo y la distancia no son barreras infranqueables para la administración de justicia en crímenes de odio contra la mujer.