Al cierre de este 23 de enero de 2026, la relación comercial entre Ecuador y Colombia atraviesa uno de sus momentos más críticos tras la decisión del Gobierno ecuatoriano de imponer una nueva tasa a las importaciones provenientes del país vecino. Esta medida ha desencadenado una respuesta inmediata por parte de las autoridades colombianas, quienes no solo han suspendido la venta de energía eléctrica, vital para el sistema nacional, sino que también han aplicado un arancel del 30% a los productos ecuatorianos. Esta escalada de tensión económica pone en riesgo un flujo de mercancías que, según los últimos boletines oficiales, constituye un pilar estratégico para el abastecimiento de insumos médicos y bienes de consumo masivo en el mercado local. La crisis actual amenaza con desestabilizar la balanza comercial no petrolera que venía mostrando un dinamismo sostenido hasta finales del año anterior.
La represalia colombiana de suspender el suministro eléctrico impacta directamente en la seguridad energética, considerando que, al cierre de noviembre de 2025, las compras de electricidad sumaron USD 62 millones. Esta cifra, reflejada en el Boletín de Comercio Exterior de enero 2026, muestra que la interdependencia entre Ecuador y Colombia no se limita únicamente al intercambio de bienes tangibles, sino que abarca servicios fundamentales para la industria. La imposición del gravamen del 30% a las ventas ecuatorianas agrava el panorama para los exportadores nacionales, quienes ahora deben enfrentar barreras financieras sin precedentes para acceder a uno de sus mercados más cercanos y tradicionales. El impacto de este bloqueo comercial se sentirá con mayor fuerza en los sectores de manufacturas y productos procesados del mar, que lideran la oferta exportable hacia el norte.
¿Cómo están las importaciones y exportaciones entre Ecuador y Colombia?
Para comprender la magnitud de lo que está en juego, es imperativo analizar las cifras de importación que consolidan a Ecuador y Colombia como socios indisolubles. Durante el periodo de enero a noviembre de 2025, Ecuador importó desde el territorio colombiano un valor total de 1.707 millones de dólares, lo que representa una cantidad de dinero significativa a pesar de una ligera reducción del 8,5% en comparación con el año previo. En términos de volumen y relevancia, Colombia se posiciona como el cuarto país de origen de las importaciones no petroleras de Ecuador, situándose solo por debajo de potencias como China, Estados Unidos y la Unión Europea. Esta posición de liderazgo evidencia que una parte sustancial de la canasta de productos consumidos en los hogares ecuatorianos tiene su origen en las industrias del vecino país.
El análisis detallado de las categorías revela que el rubro que más importa el país desde el mercado colombiano es el de los productos farmacéuticos. Según los datos del Ministerio de Producción, las medicinas importadas alcanzaron un valor de 119 millones de dólares, consolidándose como la categoría con mayor peso económico en el flujo de compras binacionales entre Ecuador y Colombia. Además de los fármacos, destacan las preparaciones para higiene personal y limpieza con 79 millones de dólares, y la adquisición de prendas de vestir que sumó 63 millones de dólares. Estas cifras demuestran una dependencia estructural en productos de primera necesidad y salud, cuya disponibilidad podría verse comprometida si la tensión diplomática persiste y las tasas arancelarias continúan encareciendo el costo de nacionalización de estas mercancías esenciales.
Colombia es uno de los principales importadores de conservas de pescado de Ecuador
En el ámbito de las ventas externas, la relación entre Ecuador y Colombia destaca por el sólido posicionamiento de las conservas de pescado ecuatorianas. Colombia se ha consolidado como uno de los principales destinos de las exportaciones de enlatados, especialmente de atún, sector que generó 145 millones de dólares en ingresos para Ecuador hasta noviembre de 2025. Este producto representa el rubro más importante de la oferta nacional hacia el mercado colombiano, con una participación del 8,5% del total de las ventas externas de este segmento. El dinamismo de esta industria es tal que el volumen enviado hacia puertos colombianos es fundamental para sostener las plazas de empleo formal en las provincias costeras, donde la pesca procesada es el motor de la economía regional.
El boletín de enero de 2026 resalta que, a pesar de los desafíos logísticos, las exportaciones de enlatados hacia el vecino país crecieron un 7,6% en valor monetario. No obstante, la nueva tasa del 30% impuesta por el gobierno colombiano pone en jaque la competitividad de este sector estratégico, ya que Ecuador y Colombia mantienen un intercambio donde las conservas de pescado son el producto estrella de la oferta no tradicional. Junto al atún, otros productos como los extractos y aceites vegetales, con USD 98 millones, y las manufacturas de madera, con USD 73 millones, completan el top de ventas. La relevancia de estos envíos ratifica que el mercado colombiano es el quinto destino más importante para las ventas no petroleras del país, absorbiendo una parte vital del valor agregado nacional.
Desbalance comercial y destinos estratégicos de exportación
Al realizar una comparativa exhaustiva del intercambio binacional, se hace evidente que Ecuador importa mucho más de lo que exporta hacia el mercado colombiano. Mientras que las compras ecuatorianas sumaron 1.707 millones de dólares, las ventas hacia Colombia apenas alcanzaron los 792 millones de dólares, generando un déficit comercial de USD 915 millones para el país. Este desequilibrio histórico en la balanza comercial entre Ecuador y Colombia se ve ahora profundizado por las trabas arancelarias que dificultan el cierre de esta brecha económica. A pesar de este saldo negativo, Colombia se mantiene firmemente dentro de los cinco principales destinos de las exportaciones no petroleras de Ecuador, compartiendo el podio con la Unión Europea, Estados Unidos, China y Rusia, que en conjunto concentran el 74,3% del mercado externo.
Es relevante señalar que, aunque el enfoque principal de este análisis es la relación binacional, Ecuador también diversifica sus esfuerzos hacia otros socios comerciales. Por ejemplo, China se ratifica como el mayor destino de las exportaciones no petroleras con USD 5.998 millones, impulsado principalmente por el camarón. Sin embargo, la proximidad geográfica con el mercado colombiano otorga una ventaja logística que es difícil de replicar con otros países. La actual crisis pone a prueba la resiliencia de los acuerdos de la Comunidad Andina, ya que el intercambio entre Ecuador y Colombia es esencial para la estabilidad de la dolarización. El control en el ritmo de las importaciones y el fomento de la capacidad exportadora son las claves que los informes técnicos sugieren para navegar este entorno de incertidumbre arancelaria.
Impacto en la oferta no tradicional y minería
El comportamiento de otros sectores exportadores también muestra señales mixtas en el contexto de la relación entre Ecuador y Colombia. El sector minero, por ejemplo, ha visto un incremento significativo en las ventas globales, con el concentrado de plomo y cobre sumando USD 1.537 millones a nivel mundial. No obstante, en el intercambio directo con el vecino del norte, son los productos de la industria manufacturera y agrícola los que marcan la pauta. Las exportaciones de tableros de madera y derivados de cacao también son parte de la oferta que ahora enfrenta el arancel del 30%. Esta situación obliga a las autoridades a buscar nuevos mercados para mitigar las pérdidas que podrían derivarse de un bloqueo prolongado en la frontera terrestre, donde el flujo de camiones es constante.
Por otro lado, la importación de insumos industriales desde el mercado colombiano, como los insecticidas y desinfectantes que sumaron USD 67 millones, es crucial para el sector agrícola local. La tensión entre Ecuador y Colombia afecta no solo al consumidor final, sino también a la cadena productiva que requiere de estos químicos para proteger los cultivos de exportación. Si los costos de estos insumos suben debido a las tasas, la competitividad de productos como el banano o el cacao frente a otros competidores internacionales podría verse afectada. La estrategia comercial del país para este 2026 debe considerar que cualquier alteración en el flujo de bienes intermedios tiene un efecto dominó en toda la estructura de costos de la producción nacional.
Bloqueo de suministros
El escenario que se presenta este 23 de enero es complejo, dado que la interrupción del flujo energético y comercial entre Ecuador y Colombia no tiene precedentes cercanos en su magnitud. Las cifras del reporte de 2026 indican que el superávit comercial no petrolero total de Ecuador, que alcanzó los 4.644 millones de dólares, se sustenta en gran medida en la estabilidad de sus relaciones regionales. Un conflicto prolongado con el cuarto proveedor más importante de bienes no petroleros obligará a una reconfiguración acelerada de las fuentes de abastecimiento. La industria farmacéutica y pesquera son las más expuestas a este choque arancelario, lo que demanda una negociación diplomática de alto nivel para evitar un perjuicio mayor al empleo y al crecimiento económico proyectado para el presente ciclo.
La capacidad de Ecuador para sostener su saldo comercial positivo dependerá de cómo gestione esta crisis con su vecino andino. Los informes de la Dirección de Estudios Económicos subrayan que el dinamismo del sector no petrolero ha sido el principal motor de la solidez macroeconómica en 2025. Mantener este ritmo requiere que el intercambio entre Ecuador y Colombia recupere su cauce normal, eliminando las barreras que hoy encarecen las medicinas y el atún. La mirada de los analistas está puesta en la resolución de este impase arancelario, que de mantenerse, podría transformar las cifras de crecimiento en datos de contracción para los sectores más dependientes de la integración fronteriza. La estabilidad comercial sigue siendo el objetivo primordial para garantizar el bienestar de la población en ambos lados de la frontera.