Defensora del Pueblo dice en Manta que se debe pagar un promedio en planillas de luz, frente al alza



La Defensoría del Pueblo pide a los abonados no pagar valores superiores a lo que cancelan mensualmente en el consumo eléctrico.
La ley orgánica de Defensa del Consumidor dice que no hay que pagar las planillas excesivas.
“Si yo pagaba entre 18 y 20 dólares durante seis meses, y luego me llega una factura de 100 dólares, no tengo por qué pagar ese valor, pero sí el consumo promedio”, citó como ejemplo Zaida Rovira, defensora del Pueblo de Ecuador.
Todos los demás cobros o sobrefacturación en el consumo eléctrico gozan de ilegalidad, aseguró Rovira en la reunión que trató el tema de los altos valores facturados por el consumo eléctrico. La reunión se celebró ayer en Manta con la participación del Asambleísta Xavier Santos y  Víctor Arias como representante de los abonados de Manta.
La funcionaria dijo que la Corporación Nacional Eléctrica (Cnel) debe aceptar el pago del valor imponible y que no puede suspender el servicio por ser un mandato expreso de la Constitución.

Rovira  anunció una acción de protección con medidas cautelares, a escala nacional, para defender los derechos de las personas que han sido afectadas con valores excesivos por consumo eléctrico.
Esa medida constitucional fue aceptada por varios ciudadanos que estuvieron en la reunión y que se sienten perjudicados por la Cnel, de la que dijeron no resuelve sus problemas y los dejan sin  el servicio al no poder pagar.
El asambleísta Xavier Santos, señaló que va a participar de manera directa en el ejercicio de su facultad fiscalizadora para contener la sobre facturación. Agregó que apoya la medida cautelar que presentará en pocos días la Defensoría del Pueblo en Quito.
Además, se buscará reformar la ley del Consumidor que está llena de falencias, anunció.
En la Cnel se conoció que no están haciendo cortes del servicio si antes no se dialoga con el abonado.
También se dijo que de a poco resuelven la intermitencia en el sistema de pago de planillas en los “banquitos del barrio”.