La logística criminal para el traslado de droga desde Ecuador ha alcanzado niveles de sofisticación técnica alarmantes, tal como quedó evidenciado en la reciente incautación de casi cinco toneladas de cocaína en territorio neerlandés. El cargamento, que partió desde puertos ecuatorianos, logró cruzar el océano Atlántico oculto en dos contenedores cargados con maquinaria industrial pesada. Según los reportes oficiales, el valor de este envío en el mercado ilegal asciende a los 250 millones de euros, una cifra que supera los 299 millones de dólares, representando uno de los golpes más fuertes a las finanzas criminales en la historia reciente de Europa.
El arribo de la droga desde Ecuador se registró en el imponente Puerto de Róterdam durante los días 8 y 9 de enero de 2026. A pesar de los estrictos protocolos de seguridad, los paquetes de sustancias ilícitas viajaron miles de kilómetros protegidos por estructuras metálicas de gran densidad. Esta modalidad de exportación contaminada evidencia el reto que enfrentan las naciones europeas para detectar mercancías prohibidas que se mezclan con el comercio legítimo, utilizando equipos que, por su naturaleza, intentan evadir la penetración de los rayos X en los puestos de control aduanero, según recoge el medio neerlandés Dutchnews.
Ingeniería magnética al servicio del crimen transnacional
Para lograr que la droga desde Ecuador pasara desapercibida, los traficantes recurrieron al uso de imanes eléctricos de gran escala. Estos dispositivos son herramientas industriales diseñadas para generar un campo magnético potente cuando circula corriente eléctrica por ellos, lo que permite levantar y desplazar piezas metálicas de enorme peso en fundiciones o depósitos de chatarra. Su estructura robusta y su composición interna de bobinas y núcleos de hierro los convierten en el escondite ideal, ya que su densidad material dificulta que los escáneres convencionales visualicen con claridad el contenido que se encuentra en su núcleo.
Dentro de estos tres dispositivos industriales, se habían acondicionado espacios huecos para albergar un total de 4.882 paquetes de cocaína. El viaje de la droga desde Ecuador dentro de estas máquinas no fue casual, pues los imanes eléctricos sirven para el manejo de materiales ferrosos y son comunes en el comercio internacional de maquinaria pesada. Al utilizarlos como "mulas" mecánicas, las organizaciones delictivas buscaban que la carga fuera percibida como un suministro industrial ordinario para una empresa en la zona de Brabante Septentrional, intentando así burlar la vigilancia del equipo Hit and Run Cargo.
El minucioso trabajo de la Aduana de Países Bajos
El descubrimiento de la droga desde Ecuador fue el resultado de una inspección regular ejecutada por los agentes de la Aduana neerlandesa. Durante el proceso de escaneo en Róterdam, los funcionarios detectaron anomalías estructurales en el interior de los imanes, lo que levantó sospechas inmediatas sobre la integridad de la carga. Tras una decisión técnica, se procedió a una inspección física detallada que obligó a los agentes a desarmar los imanes para acceder al compartimento donde se hallaban ocultos los paquetes, confirmando así el masivo tráfico de estupefacientes.
Posteriormente, las autoridades permitieron una entrega controlada de la droga que llegó desde Ecuador para identificar a los responsables de su recepción en el continente. El cargamento fue rastreado hasta una empresa ubicada en el municipio de Moerdijk, donde el personal policial finalmente intervino. Este operativo de vigilancia tecnológica y seguimiento en tierra demuestra la capacidad de respuesta del Gobierno de Países Bajos, cuyos funcionarios aduaneros y policiales trabajaron de manera coordinada para asegurar la evidencia y proceder con la detención de los implicados en la recepción del alijo.
Colaboración estratégica y detenciones en Moerdijk
La investigación sobre el ingreso de la droga desde Ecuador está a cargo del equipo Hit and Run Cargo (HARC). Este grupo es una fuerza de tarea conjunta que durante 30 años ha unido a la Aduana, el Servicio de Información e Investigación Fiscal (FIOD), la Policía Portuaria y la Fiscalía de Róterdam. Gracias a su pericia, se logró la captura de tres sospechosos en el lugar de los hechos, destacando el arresto de un hombre de 52 años de Sliedrecht. Este individuo se encuentra bajo prisión preventiva por orden judicial, mientras las autoridades recopilan más pruebas sobre su rol en la organización.
El trabajo del equipo HARC no se limita solo a la incautación de la droga desde Ecuador, sino que busca desarticular toda la red de apoyo en el puerto. Aunque dos de los detenidos fueron puestos en libertad, la investigación criminal sigue abierta y no se descartan nuevas detenciones. El ayuntamiento de Moerdijk también analiza el cierre definitivo del local comercial donde se recibió la mercancía, aplicando sanciones administrativas que complementan las acciones penales emprendidas por los fiscales neerlandeses contra el narcotráfico internacional.
Contexto diplomático: La alianza entre Ecuador y Estados Unidos
Mientras la droga que arribó desde Ecuador era interceptada en Europa, en Quito se gestaban alianzas clave para frenar estas salidas. El 26 de enero de 2026, el Gobierno ecuatoriano y Estados Unidos anunciaron una unión de fuerzas para golpear a los grupos que contaminan los puertos. La visita del Subsecretario Joseph Humire fue fundamental para coordinar acciones con los ministros de Defensa e Interior. El objetivo es atacar directamente a las bandas que usan botes rápidos y contenedores para enviar cargamentos ilícitos hacia destinos como el Puerto de Róterdam.
Esta cooperación estratégica busca debilitar a los grupos que operan en los 600 kilómetros de frontera con Colombia, donde el narcotráfico y la minería ilegal tienen una fuerte presencia. La lucha contra la droga desde Ecuador requiere, según el ministro John Reimberg, acciones firmes para proteger la infraestructura portuaria y evitar que sea utilizada como trampolín por las mafias. La falta de reciprocidad de algunos vecinos y la necesidad de tecnología avanzada son puntos críticos en esta agenda de seguridad que busca reducir el flujo de sustancias hacia el mercado global.
Destrucción del cargamento y medidas finales
Tras confirmarse el hallazgo de la droga desde Ecuador, las autoridades procedieron de inmediato a la destrucción de los 4.830 kilos de cocaína. Esta medida garantiza que el producto no vuelva a ingresar al circuito ilegal y cumple con los protocolos de seguridad de la Unión Europea. El portavoz oficial confirmó que las sustancias incautadas ya no representan una amenaza, mientras que el análisis de los paquetes recuperados proporciona información valiosa sobre el origen y los métodos de producción utilizados por los cárteles en el país andino.
El impacto de este operativo contra la droga desde Ecuador resuena en las políticas de seguridad de Moerdijk y Róterdam. La fiscalía continúa revisando los informes técnicos para determinar si existen más empresas involucradas en esta ruta de imanes eléctricos. El éxito de la operación refuerza la importancia de la cooperación internacional y el uso de inteligencia aduanera para interceptar envíos que, por su valor millonario, son vitales para el sostenimiento de las estructuras del crimen organizado transnacional.