Dos bebés han nacido cada minuto en Afganistán en los primeros cien días del nuevo régimen talibán, según una estimación de Save the Children, que teme por el futuro de estos niños en un país que “se acerca al colapso” y donde no hay unas mínimas garantías para dar a luz, hasta el punto de que muchas mujeres paren en casa y sin acceso a medicinas.

La ONG estima que 333.200 bebés han nacido desde el 15 de agosto, tomando como referencia datos de la ONU. Ya antes de la vuelta de los talibán al poder, “Afganistán era uno de los lugares más peligrosos para dar a luz o ser niño o niña”, pero “la situación ahora es inimaginable”, según el director de Save the Children en el país, Thomas Howells.

El personal sobre el terreno ha constatado que los bebés “están muy débiles”. Howells ha recordado en un comunicado que “aunque el acceso a medicamentos y servicios que salvan vidas está disminuyendo en todo el país, la cantidad de bebés que nacen no lo está”, es decir, que las necesidades persisten.

Save the Children alerta de que se ha recortado la financiación internacional que sufragaba la mayoría de las instalaciones sanitarias públicas en Afganistán, hecho que ha provocado una escasez de trabajadores y trabajadoras del ámbito sanitario, una reducción de los servicios y una disminución del suministro de medicamentos.

Samira, de 25 años y desplazada por la violencia, se vio obligada a dar a luz en una casa, ya que la clínica más cercana estaba a más de cinco horas a pie y todos los hospitales estaban cerrados. Apenas el 17 por ciento de las más de 2.300 centros de salud funcionaban semanas después del ascenso de los talibán.

Samira tuvo un parto que ella misma describe como “muy difícil”, sin comadrona, y cuenta que su hijo “no lloró ni respiró durante casi 15 minutos”. “Le masajeamos mucho la espalda y tras 15 minutos comenzó a llorar”, relata.

Su caso no es único, como recuerda Medina, médica de Save the Children: “Las mujeres que dan a luz en casa pueden enfrentar muchos riesgos, como sangrado, asma y otros problemas. Vemos a muchas mujeres que ahora tienen miedo de dar a luz”. En Afganistán, además, “no se tiene lo que se necesita para los recién nacidos”.

CENTROS PRECARIOS

La situación también es precaria en los centros de salud que siguen abiertos, ya que operan con menos personal, con suministros médicos limitados y con constantes cortes del suministro eléctrico. Zuleika, partera, explica que hay centros en zonas rurales donde “hay mujeres que dan a luz en la oscuridad total”.

La bajada de las temperaturas contribuye a complicar este contexto. “Necesitamos radiadores para que la sala de partos esté a una adecuada temperatura. Si un bebé nace con bajo peso, tenemos que asegurarnos de que la habitación esté lo suficientemente cálida para no perderlos, y lo mismo se aplica a las madres, dice Zuleika.