El Santos de Brasil perdió la categoría por primera vez en 111 años de historia y esto generó una noche de terror en los exteriores del estadio Estadio Urbano Caldeira.

Al menos así lo describe la prensa brasileña que muestra fotos y videos de los disturbios ocasionados por los aficionados del club Alvinegro​.

“Vila Belmiro se convierte en una escenario de guerra tras el descenso”, tituló el diario Lance en su crónica sobre la derrota del conjunto paulista.

El enojo de los fanáticos se trasladó a las afueras del estadio, donde comenzaron los disturbios y los incidentes contra la policía.

Según la información de los medios brasileños, al menos cuatro autobuses fueron incendiados y algunos automóviles en la cuadra del recinto corrieron la misma suerte.

Los enfurecidos hinchas destruyeron algunos locales comerciales, según un reporte parcial de la Policía.

De acuerdo con informaciones del canal TV Globo, dos de los vehículos incendiados eran del delantero colombiano Stiven Mendoza. Mientras que otro era del comisario del partido Wilson Roberto Santoro, pero según las autoridades no se trató de una acción premeditada sino aleatoria.

‘Noche de terror’, dice la prensa

“Santos vive una noche de terror”, publicó el sitio deportivo de O Globo en relación a lo que ocurrió en el estadio de San Pablo.

Los reportes indicaron que la Policía Militar utilizó gas pimienta para dispersar a los simpatizantes del Peixe, que se dirigieron desde el estadio hacia la Rua Princesa Isabel.

Esa calle quedó aislada por la Policía Antidisturbios, pero los hinchas del equipo que perdió la categoría no se detuvo y arrojó piedras y otros objetos a las fuerzas de seguridad local.

En las redes sociales se hicieron virales varios videos en los que se pueden ver las estelas de humo que dejaron los incendios a los vehículos.

En lo estrictamente deportivo, la caída del Santos a la segunda categoría del fútbol brasileño marca un hito para la historia de la disciplina en Sudamérica.

El Peixe era uno de los equipos grandes del continente que no había descendido.