El corredor español Gorka Izagirre, primer español en la carrera en ruta de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, vigésimo tercero, explicó que el viernes pasaron “un infierno” por la incertidumbre provocada por el positivo del masajista del equipo español Joseba Eleguezabal.

“Para nosotros ha sido un infierno el día de ayer, y hemos llegado como hemos podido. Hemos hecho lo que hemos podido”, explicó el corredor guipuzcoano en la línea de meta del Circuito Internacional de Fuji, donde acabó la prueba.

Izagirre explicó que conocieron que podía haber un positivo en el equipo español la mañana del viernes, y desde entonces no pudieron salir del hotel.

“Lo sabíamos ya desde la mañana de ayer y no pudimos ni descansar bien, estuvimos todo el día en el hotel, y con la incertidumbre de no saber si podíamos correr”, relató.

“Hicimos la reunión y al salir nos dieron la noticia de que no podíamos salir y fue un batacazo para nosotros, hubo lloros, silencio, impotencia, de todo… Así estuvimos casi dos horas, cuando nos dijeron que sí, que podíamos salir. La verdad es que ha sido una noche malísima y se ha hecho lo que se ha podido”, añadió.

Respecto al líder del equipo español, Alejandro Valverde, que se quedó en la subida al Monte Fuji, uno de los primeros puertos de la jornada, y posteriormente en el más exigente paso del Mikuni, Izagirre explicó que había tenido problemas de espalda.

“Le dolía la espalda, no ha descansado nada. No hemos descansado nada”, añadió.

No obstante, Gorka Izagirre no ocultó que el resultado no fue el esperado. “Vinimos con un objetivo que no se ha cumplido”, admitió.

“Ha sido una carrera durísima, Richard (Carapaz) ha hecho un carrerón, se lo merecía después del Tour”, finalizó. EFE